@deportesavila / Cercano a ser centenario -97 años-, nos ha dicho adiós a causa de una insuficiencia respiratoria el abulense de adopción -había nacido en Valladolid- Fernando Moyano Aboín, toda una figura histórica del mundo hípico nacional, al que ha estado ligado hasta el final de sus días.

Jinete, juez de salto, enganche, raid y doma vaquera, además de organizador, Moyano era un apasionado del caballo, del que tenía un profundo conocimiento. Sin temor a caer en la exageración, sus opiniones y consideraciones “sentaban cátedra”. Hombre de gran personalidad, caracterizado por una educación exquisita y un trato siempre afable.

Como jinete fue ganador de raids nacionales e internacionales entre los años 50 y 70 del pasado siglo. Y como organizador destaca sobre todo su labor como alma mater del concurso de saltos abulense y del raid de Ávila, del que estuvo al frente durante 30 años. Sin olvidar que durante cerca de medio siglo fue delegado provincial de la Federación Hípica Territorial.

Fernándo Moyano entrega el premio de ganador de la Copa Federación de Saltos A a Jaime Gabarrón

Escribe Luis María Soto en Ávilared, que Fernando Moyano “continuó con la tradición familiar del deporte ecuestre”, siendo también aficionado a la caza. “Su padre le dio sus primeras lecciones de equitación, seguidas posteriormente por su profesor, don Mateo García Cuadrado: ‘el día que lo hacía bien -me confesó don Fernando- tenía como premio un paseo a caballo por las calles de Valladolid’”.

Tras contraer matrimonio se trasladó a Ávila para trabajar como funcionario del Instituto Nacional de Previsión. Compartiendo trabajo y pasión por los caballos, en 1960 decide ser vocal del Primer Concurso Nacional de Saltos de Ávila, que tenía como responsables directos a Mauricio Álvarez de Bohórquez, Duque de Gor, y al capitán Carlos Viloca Casas”, añade el periodista deportivo en su obituario.

Hasta 2008 formó parte de la organización del hípico abulense, desde vocal, pasando por jefe de pista, coordinación del concurso, delegado del jurado técnico y miembro del comité de honor”, continúa relatando Soto, quien comenta que “si los inicios del Concurso Hípico en el campo municipal de San Antonio fueron buenos al amparo de las apuestas, gancho de esta modalidad deportiva, don Fernando tuvo que luchar por la continuidad del evento, como el cambio de la instalación al campo de El Pradillo, que, por cierto, fue bastante bien, aunque posteriormente tuvo que pelear mucho, dos años en la plaza de toros, y alcanzar, en 1980, la actual pista municipal de San Segundo”, instalación de la que se sentía orgulloso.

Sufrió con las suspensiones del hípico abulense en 1984, por problemas en la instalación de la Ciudad Deportiva Municipal, y las de 1989 y 1990 por la peste equina africana”, indica el obituario, de quien en el año 2013 recibió un emotivo homenaje de la Federación Hípica de Castilla y León, uno más entre los muchos reconocimientos nacionales, regionales y locales.

Hasta el final de su trayectoria vital, Fernando Moyano ha estado ligado al Raid de Ávila