Ángel G. Alameda / El Real Ávila afronta este domingo, a las 12:00 horas en el Estadio Adolfo Suárez, el partido más dramático de toda la temporada. El equipo de Aitor Martínez recibe al Deportivo Fabril, campeón del grupo y sin nada en juego, con la obligación de ganar y mirar de reojo a otros campos para mantener viva su esperanza de disputar el playoff de ascenso.

La derrota sufrida en el campo del Rayo Cantabria dejó a los encarnados fuera de los puestos que dan derecho a pelear por subir y convirtió esta última jornada en una auténtica final. Ahora, los abulenses están obligados a hacer los deberes ante un rival de enorme calidad y esperar que Numancia o Gimnástica Segoviana pinchen en sus respectivos encuentros.

Un partido límite

El mensaje en el vestuario es de fe, pero también de tensión máxima. Aitor Martínez insiste en que el equipo llega con confianza, aunque reconoce el mazazo del último tropiezo y la dificultad de medirse a un Fabril que solo ha perdido unos pocos partidos en toda la liga. El técnico encarnado ha pedido a sus jugadores que no cambien nada, que sigan siendo ellos mismos y que afronten el choque sin caer en el dramatismo, aunque el contexto no deja lugar a la calma.

El Real Ávila sabe que cualquier error puede ser definitivo. Ganar es la condición imprescindible, pero ni siquiera eso garantiza nada: el desenlace dependerá también de lo que ocurra en otros estadios, especialmente en el duelo directo entre Coruxo y Gimnástica Segoviana y en el partido del Numancia ante el Marino de Luanco.

La afición, última esperanza

El club ha lanzado un llamamiento desesperado a la grada para que el Adolfo Suárez se convierta en un volcán. Las entradas de Grada Principal ya están agotadas, y se espera un ambiente de máxima tensión en un encuentro que coincide con el Día de la Cantera, lo que añadirá un componente emocional extra a una jornada ya cargada de nervios.

Aitor Martínez ha apelado a la unión total entre equipo y afición, convencido de que solo una comunión perfecta puede empujar al Real Ávila hacia el milagro. El recuerdo del gran ambiente vivido ante la Gimnástica Segoviana sirve como referencia para intentar repetir una atmósfera capaz de cambiarlo todo.

Cuentas claras

Las opciones encarnadas son tan claras como crueles: ganar y esperar. Si el Real Ávila no vence, se quedará sin ninguna opción. Y si lo hace, todavía deberá cruzar los dedos para que la combinación de resultados no le deje fuera en la última curva.

La cita del domingo no es un partido más. Es una final sin red, un último asalto, un todo o nada que puede decidir si el Real Ávila alarga su sueño o se queda a las puertas del playoff en el momento más doloroso posible.

Afortunadamente, el equipo encarnado recupera a los sancionados Markel y Javi Grillo, siendo duda Fer Díaz, cuyos problemas con el hombro no acaban de subsanarse. Seguirán siendo bajas por lesión Markitos y el inédito durante toda la temporada Luis Forcén.

Carlos Fernández será el árbitro del último baile en el Estadio Adolfo Suárez en la fase regular de la temporada 2025/2026.

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