Ángel G. Alameda / La Vuelta a Ávila 2025 ha bajado el telón hace unos días, dejando tras de sí un sabor de éxito y la certeza de que el ciclismo de alto nivel tiene un lugar en nuestra provincia. Lo que hace apenas unos años parecía un sueño lejano, se ha materializado gracias al inmenso esfuerzo de Deporábula, la entidad liderada por los exciclistas profesionales Jesús Rodríguez ‘El Pájaro’ y David Navas. Ellos, con su conocimiento y pasión, no solo han recuperado la carrera, sino que la han elevado a un nuevo estándar.
La edición de este año será recordada por su dureza. El novel recorrido y las elevadas temperaturas hicieron mella en el pelotón, con una tasa de abandono que habla por sí sola: de los 143 ciclistas que tomaron la salida, solo 42 lograron completar el desafío. Esta exigencia no hizo sino engrandecer la competición, atrayendo a lo más selecto del panorama nacional en las categorías élite y sub-23. El triunfo de José María Martín, actual líder del ranking español, así como la participación de los seis primeros ciclistas de la clasificación y nueve de los diez mejores equipos del país de dicho rankign, son un testimonio irrefutable de la calidad de la prueba.
Pero el éxito de la Vuelta a Ávila no se limita a lo deportivo. La respuesta del público ha sido espectacular. En las cunetas de las carreteras y en las líneas de salida y meta, miles de espectadores han animado sin descanso a los corredores. Además, la retransmisión por YouTube de Sportpublic TV permitió que más de 36.000 aficionados de todo el mundo siguieran la carrera en directo, proyectando la imagen de nuestra tierra a nivel global.
Los organizadores también se atrevieron con un trazado innovador, llevando las etapas a parajes menos transitados como La Moraña y uniendo puntos tan distantes como El Oso y Sotillo de la Adrada. A pesar de estos aciertos, la carrera se vio obligada a concluir en la calle Hornos Caleros, perdiendo una oportunidad de oro para culminar a los pies de las murallas, nuestro principal estandarte. La negativa del Ayuntamiento de Ávila, alegando falta de efectivos de seguridad, nos privó de un broche de oro que hubiera sido el perfecto escaparate para nuestra joya patrimonial.
A pesar de las limitaciones presupuestarias, el arduo trabajo de Deporábula y el apoyo de patrocinadores institucionales como la Diputación, la Junta y los Ayuntamientos, así como de varias entidades y empresas, han logrado un evento de máximo nivel. Este éxito debe ser el punto de partida para que la Vuelta a Ávila siga creciendo. Es fundamental que el esfuerzo de Navas y ‘El Pájaro’ reciba un apoyo aún mayor de las instituciones, con el incremento de la financiación y la suma de nuevas empresas que apuesten por un evento que, más allá de lo deportivo, es un gran motor para la promoción de nuestra provincia. Mantener esta Vuelta a Ávila es una obligación de todos.






