
Ángel G. Alameda / La suerte se le torció al atleta abulense Ryan Barcala en la final de los 800 metros del Campeonato de Europa sub-20 en Tampere (Finlandia). Cuando se encontraba en la cuarta posición y en plena lucha por las medallas, un empujón en cadena provocado por uno de los corredores británicos lo llevó al suelo, frustrando todas sus opciones de subir al podio.
Barcala se había metido en la final con una marca de 1:48.42 en semifinales. Partía por la calle número 8, la más próxima a la grada. Tras la salida y yendo desde la última posición, se colocaba tercero junto a Ceballos, teniendo por delante a dos británicos. Uno de ellos, el británico Willian Sean Rabjohns y gran favorito a la victoria, al intentar adelantar a uno de sus compatriotas, pisó el verde y al reincorporarse a la pista, empujó a Tom Waterworth, quien a su vez atizó con el codo a Barcala cuando luchaba por la segunda plaza. Este «codazo» dejó al abulense sin opciones. Barcala se levantó y logró terminar la carrera en un tiempo de 1:56.65, muy lejos de su mejor marca personal y con un lógico enfado considerable.

El incidente tuvo repercusiones en el podio. Tras la carrera, el otro español en liza, Aarón Ceballos, reclamó a los jueces que el vencedor había pisado fuera de la pista. La reclamación prosperó y Rabjohns fue descalificado, lo que permitió a Ceballos alzarse con la medalla de bronce con un tiempo de 1:48.74.
Ryan Barcala, visiblemente contrariado, expresó al finalizar la prueba que si le hubieran ganado, que “lo hubieran hecho como se gana siempre, deportivamente”. El abulense había llegado a la carrera “en muy buena forma”. Cuando luchaba por las medallas, se había llevado «la peor parte” con la caída. «Me fastidia porque creo que podía haber estado ahí«, afirmó, lamentando que la final no se hubiese decidido de manera deportiva. Pese al duro golpe, el abulense logró la séptima plaza de la final.
Su compañero medallista de bronce, Aarón Ceballos nunca se imaginó la carrera iba a a ser tan sucia. “Ha sido la final más guarra que he visto en mi vida. Ryan se ha quedado sin ninguna opción por la caída”, declaraba el cántabro, quien consideraba que la actuación de los atletas españoles en el 800 “debería haberse visto reflejada con dos medallas”.
El entrenador de Barcala, Rubén Muñoz, se mostró «contento y orgulloso» por la gran temporada de su pupilo, a pesar de la injusta caída.





