@deportesavila / El Club Deportivo Abulense de Montaña Almanzor despidió el año con una travesía entre Navalacruz y Navandrinal que volvió a poner en valor la Sierra de la Paramera y el trabajo organizativo del club. La ruta, celebrada el 21 de diciembre, reunió a 118 participantes en un recorrido de 10,36 kilómetros y 720 metros de desnivel acumulado, completado en unas cuatro horas y media, y se enmarcó en la tradicional “Ruta del Belén del Almanzor”, una de las citas más esperadas de su calendario y de la que nos informa con todo detalle Javier Hernández en lasdiezymedia.
Una travesía exigente y muy cuidada
El itinerario unió Navalacruz con Navandrinal pasando por parajes como Cinco Hornos, Pelacodillos, Vuelta de Majalpino, Umbría Zurra, Peña del Guijuelo, Las Pizarras y La Llana, combinando rampas fuertes, vistas panorámicas y pasos técnicos. Desde cotas como Pelacodillos (1.211 metros) o La Llana (1.370 metros) los senderistas disfrutaron de espectaculares panorámicas del valle y de la silueta nevada de cumbres como El Calvario o Peña Cabrera, con el Pico Zapatero al fondo como referencia de un macizo granítico que se eleva con fuerza sobre los valles del Alberche y del Amblés.
Paisaje, conservación y momentos compartidos
La ruta permitió conocer mejor elementos del paisaje serrano como las pequeñas presas de retención de escorrentías de Umbría Zurra, en término de Navarredondilla, construcciones de troncos que frenan el agua de lluvia o deshielo, reducen la erosión y favorecen la fijación de piornos y retamas. También hubo espacio para la convivencia, con la tradicional parada del “bocadillo” en la cota más alta de la jornada, en torno a 1.447 metros.
La entrada en Navandrinal se produjo por un desvío final que llevó al grupo por antiguas callejas, ofreciendo una vista inesperada del pueblo bañado por la luz del atardecer desde La Llana. Ya en la localidad, perteneciente junto a Villarejo al municipio de San Juan del Molinillo, algunos participantes aprovecharon para perderse por sus calles empinadas, fuentes y rincones, completando así una jornada que combinó montaña, patrimonio y memoria.






