El Villarreal se ha caracterizado en los últimos años por ser una entidad excelentemente gestionada. Si comparamos el volumen poblacional de la ciudad en la que se ubica -unas 50.000 personas- con su relevancia en el fútbol europeo, salta la sorpresa. Precisamente su estabilidad institucional es lo que posibilita su crecimiento. Cada vez son más los jugadores que ven en el «submarino amarillo» un ecosistema favorable para su crecimiento. Un club antesala donde hacer carrera deportiva y después dar el salto a un equipo de élite del fútbol europeo. Y los jugadores no solo pueden jugar en la Liga Española, que es una de las mejores del mundo, sino que también optan a disputar competiciones europeas.

Este curso, La Liga ha comenzado con muchas sorpresas, más allá de la bajada de rendimiento de clubs históricos como es el FC Barcelona, la zona media de la tabla se encuentra bastante apretada. En esta lucha entre 6 o 7 equipos encontramos al Villarreal, que ocupa, antes de que se dispute la jornada 15, la duodécima posición. Si tenemos en cuenta la calidad de su plantilla, es una cuestión de tiempo que empiece a escalar posiciones. Donde sí está firmando un papel asombroso es en Europa. A pesar de no ser un equipo presente en la lista de favoritos al título con los pronósticos habituales, el Villarreal está ofreciendo un buen rendimiento en la Champions League.

El equipo groguet quedó emparejado con el Atalanta, el Manchester United y el Young Boys. Quizás el último equipo dispone de poco potencial deportivo, pero los otros dos son huesos duros de roer. El Atalanta podría ser un club similar al Villarreal, pero en el contexto italiano, con una buena gestión y una generación de jugadores interesantes que están haciendo carrera en Bérgamo. De hecho, se jugarán el pase a octavos ante la escuadra italiana.

En el caso del Manchester United sobran las presentaciones, el equipo que hasta hace poco era entrenado por Ole Solksjaer, se ha reforzado mucho este verano. Han llegado a Old Trafford futbolistas del nivel de Varane, Cristiano Ronaldo o Jadon Sancho. Primeras espadas mundiales que no están obteniendo los resultados esperados en el contexto doméstico, pero que sí están brillando en la Champions League.

Entre los jugadores que nutren a la extensa plantilla del Villarreal, encontramos a un futbolista nacido en Ávila: Rubén Peña. El jugador, que este año ha cumplido 30 años, llegó al club castellonense la temporada 2019-2020, y pese a tener una influencia directa en el juego del equipo desde su llegada, su incidencia se ha ido evaporando progresivamente.

El futbolista se formó en las categorías inferiores del Real Ávila, donde comenzó su trayectoria deportiva. Su debut en el fútbol profesional llegó precisamente con el equipo de la ciudad, disputando partidos en la Tercera División del fútbol español, sumando más de 35 dianas en la temporada de su debut. En 2012, los principales clubs del fútbol europeo, siempre receptivos a la caza de talento, pusieron su punto de mira en el reconvertido defensa. Finalmente fue el Valladolid quien consiguió convencer al jugador con su propuesta deportiva y económica.

El movimiento materializado en 2012 fue muy importante para la carrera del futbolista, ya que tuvo la posibilidad de disputar la Copa del Rey y jugar partidos en Primera División. Peña debía incorporarse a las filas del filial del Valladolid, pero el entrenador quedó impresionado con sus capacidades técnicas y tácticas y le sumó a la disciplina del primer equipo.

Cuando parecía que su crecimiento deportivo era meteórico, su carrera dio un frenazo en seco y se marchó hacia Guijuelo (2013-2014), club de la Segunda División B. Fue un contexto propicio donde ganar experiencia como futbolista, disputando un total de 35 partidos en una competición siempre exigente.

Del Guijuelo se marchó hacia el Leganés, que en esos momentos militaba en la Segunda División Española. Rubén Peña ayudó al equipo a subir a Primera, y fue en este club donde se reconvirtió tácticamente, pasando de ser extremo atacante a lateral derecho. Un movimiento que han protagonizado a otros futbolistas de élite, como es el caso de Jordi Alba, que aumentan su incidencia en el juego en posiciones más atrasadas.

Las dos temporadas en el club pepinero fueron muy fructíferas, y su buen momento de forma ayudó a que firmara por el Eibar, esta vez sí, formando parte de un equipo plenamente asentado en la Primera División. En el club armero disputó un total de 87 partidos, entre las temporadas 2016 y 2019, y fueron la antesala de su fichaje por el Villarreal. Allí consiguió anotar algunos goles de bella factura, como el marcado ante el Atlético de Madrid.

Rubén Peña llegó al conjunto amarillo con la etiqueta de titular. El primer curso jugó un total de 26 partidos, pero en el segundo la cifra ya descendió hasta los 19 choques. En esta presente temporada solo ha podido disputar cinco partidos en Liga. Y han sido presencias bastante insustanciales, sin superar los 20 minutos de juego. De hecho, en los últimos 6 partidos, 5 ha estado en el banquillo, y solo contó con minutos de calidad en la visita ante el Celta. El fichaje de Serge Aurier y la reconversión de Juan Marcos Foyth como lateral, han restado protagonismo al jugador.

Algunas informaciones ya apuntaron a que el club le había puesto el cartel de transferible. En el pasado mes de junio se teorizó con la posibilidad de que el jugador de Ávila abandonase el equipo entrenado por Unai Emery. Otros rumores apuntan también a que el jugador habría pedido al conjunto presidido por Fernando Roig que escuchase las ofertas presentadas por la Real Sociedad. El jugador estaría intentando negociar una cesión con el equipo vasco, que ayudaría a completar su progresión deportiva. El Alavés es el otro club que también se ha interesado por sus servicios.

El bajo rendimiento que está ofreciendo esta temporada, y la poca confianza que Emery parece depositar en el lateral, dibujan un claro escenario. Todo apunta a que el jugador se irá este próximo mercado invernal. Solo una charla del técnico con el jugador podría frenar esa posibilidad. Pero parecen dos posiciones muy alejadas en este momento concreto. Si no hay una lesión de un compañero de posición, o cambian mucho las cosas de un día para otro, los caminos del Villarreal y Rubén Peña parecen condenados a separarse después de tres años de objetivos comunes.