@deportesavila / Un accidente mortal ocurrido durante el desarrollo de la segunda jornada del Campeonato de España de Ciclismo Adaptado que se estaba celebrando este fin de semana en las localidades madrileñas de Cenicientos y Cadalso de los Vidrios, ha motivado que se suspendiera la competición en la que estaba prevista la participación de tres ciclistas abulenses: el arenalo Noel Martín como piloto del catalán Christian Venge en tándem y los sotillanos Yolanda Rivera en WC5 y Juan Blázquez en la categoría MH4 de handbikes

La víctima es una voluntaria de protección civil de la localidad de Piedralaves, que se encontraba prestando servicio en este evento junto a otros voluntarios desplazados desde el Valle del Tiétar. La ambulancia de la carrera, cuando se dirigía a prestar ayuda a uno de los participantes en la prueba que había sufrido un desvanecimiento, se salió de la calzada, arrollando a la voluntaria y a un compañero. Herida de gravedad, fue trasladada a un centro hospitalario sin que pudiera salvarse su vida.

El Ayuntamiento de Piedralaves ha declarado tres días de luto oficial en el municipio, ondeando en todos los edificios municipales las banderas a media asta por quien ha “dado la vida por lo que más querías pero al mismo tiempo nos dejas un vacío imposible de rellenar”. Al mismo tiempo, se suspenden en ese período los actos y celebraciones de carácter municipal.

La Diputación Provincial guardará un minuto de silencio en el pleno que celebrará mañana lunes por la pérdida de la voluntaria M.L.Begoña C.M., de 51 años, “mientras cumplía con su vocación de servicio altruista a los demás, velando por la seguridad de todos a cambio de nada, como hacen todos los voluntarios de Protección Civil de esta provincia”.

Las muestras de condolencia a familiares y amigos y de cariño hacia la fallecida han sido numerosas, entre ellas las de sus compañeros de las distintas agrupaciones de voluntarios de protección civil de la provincia. La de Sotillo de la Adrada señala de la víctima que “nos has dejado como viviste, con el uniforme puesto”, mientras que la de Navaluenga la consideraba “una gran persona”. Desde La Adrada se apunta que siempre ofreció su trabajo “por convicción propia, por el mero hecho de querer cambiar las cosas desde el altruismo”.