
Ángel G. Alameda / El Real Ávila rozó el botín en Abegondo, pero se marchó de vacío en un partido en el que hizo méritos para, como mínimo, sumar un punto. Un gol de Domínguez castigó la falta de acierto de los abulenses que tras ponerse por delante por medio de Carlos Pérez, Diego Lorenzo erraba un penalti y Bipanda transformaba otro para el Fabril, que remontaba (2-1) para dejar a los encarnados sin premio pese a firmar una actuación seria, valiente y competitiva durante los noventa minutos, donde se encontró con el portero Ríos, obligado a intervenir en varias ocasiones para evitar ver perforado su marco.
El Ávila golpea primero
El encuentro arrancó con un Real Ávila bien plantado, sin complejos ante uno de los grandes aspirantes de la categoría. No se había cumplido siquiera el primer minuto cuando Runy -uno de los mejores del cuadro abulense- presentaba sus credenciales de peligro rematando de cabeza alto desde el punto de penalti.
El equipo visitante fue creciendo con el paso de los minutos, presionando arriba y mostrándose incisivo en ataque. A los cinco minutos, en una jugada por la izquierda, Fer Díaz probaba al portero coruñés. Luego era Diego Lorenzo el que mandaba el balón a las nubes, tras recibirlo de una buena acción conducida por Runy.
En el bando local tuvo una oportunidad de oro Domínguez de abrir el marcador, errando un gol cantado. El Fabril empezaba a controlar el partido y a intentar encerrar al Real Ávila en su campo, buscando la meta de Samu Rodríguez y forzando varios saques de esquina. Dentro de este panorama, el riesgo del equipo abulense se encontraba al contraataque, con Runy metiendo un pase interior al que no llegaba Diego Lorenzo o rematando Runy desde desde fuera del área para que Ríos enviase la pelota a córner evitando el primer gol del encuentro. El guardameta local empezaba a ser protagonista rechazando un disparo de Fer Díaz y la réplica del lateral zurdo visitante.
La insistencia tuvo premio cerca del descanso. Runy puso un córner tenso desde la izquierda y Carlos Pérez se anticipó a todos para conectar un cabezazo inapelable que cruzó la línea de gol pese al intento desesperado de Domínguez por despejar bajo palos, firmando el 0-1 y trasladando al marcador la buena imagen visitante. Sin embargo, cuando mejor le venía al Ávila irse por delante al descanso, llegó la acción que cambiaría el guion: un penalti muy discutido de Fall sobre Dipanda que el propio delantero camerunés se encargó de transformar, engañando al portero encarnado, para establecer el 1-1 justo antes del paso por vestuarios.
El penalti fallado, punto de inflexión
El Real Ávila salió tras el descanso dispuesto a volver a mandar en un partido que era tenso y disputado. Marc García movió piezas dando entrada a Sebas por el autor del penalti en contra que derivaría en empate, Fall, a quien Bipanda le traía por la calle de la amargura, para reforzar el equilibrio defensivo. El equipo abulense siguió mostrando personalidad con balón. El premio pudo llegar desde los once metros: un penalti cometido en el área por Mario Hermo sobre Runy ofreció a los encarnados una oportunidad de oro para ponerse de nuevo por delante, pero el errado lanzamiento de Diego Lorenzo se encontró con una mano espectacular de Ríos, que se erigía en héroe local y sostenía a los coruñeses en su peor momento.
Pese al mazazo, el Ávila no se descompuso. Con la entrada de hombres de refresco como Markitos por un Sissé, que fallaba en la mayoría de los balones que le llegaban, y Gonzalo Serrano por Diego Lorenzo, quien no había acertado desde los once metros, los visitantes mantuvieron la amenaza ofensiva y siguieron llegando con peligro, obligando de nuevo a lucirse al guardameta fabrilista en varias acciones. La sensación era de partido abierto, con alternativas y con los encarnados demostrando que podían puntuar en un campo tan exigente como Abegondo.
Castigo excesivo en la recta final
Cuando el duelo parecía encaminarse hacia un final igualado, el Fabril encontró el 2-1 en una jugada aislada que penalizó el desajuste defensivo de los abulenses. Samu ganó el primer mano a mano ante Dipanda, pero el rechace cayó franco para Domínguez, que no perdonó a puerta vacía y completó la remontada local en torno al minuto 69. El tanto obligó al Real Ávila a un nuevo ejercicio de fe, adelantando líneas y empujando hasta el pitido final en busca de un empate que hubiese hecho mucha más justicia a lo visto sobre el césped.
En los últimos minutos, cuando era expulsado con roja directa el local Vilela por una entrada a Markitos, los encarnados volcaron el campo hacia la portería de Ríos. Markitos rozó el empate en un remate dentro del área y Sebas se topó con otra intervención decisiva del portero coruñés, que en el rechace desvió a la madera un balón de Fer Díaz. Ni siquiera los cinco minutos de añadido fueron suficientes para quebrar el muro local, dejando al Ávila con la sensación de haber merecido más.
Una derrota con muchas ocasiones de gol
Pese al resultado, el Real Ávila puede marcharse de Abegondo con la cabeza alta. El equipo mostró personalidad para mandar en tramos largos del partido, carácter para adelantarse fuera de casa y capacidad de reacción tras encajar dos golpes muy duros: el penalti en contra al borde del descanso y el fallo desde los once metros con 1-1. La solidez mostrada durante buena parte del encuentro y el número de ocasiones generadas ante un rival que pelea por el liderato refuerzan la idea de que el camino es el correcto.
El 2-1 deja sin puntos a los encarnados en la jornada 16, pero también evidencia que el equipo compite de tú a tú con los mejores y que, con un punto más de acierto en las áreas, puede convertir partidos como este en resultados positivos en las próximas jornadas.
Con esta derrota ante el nuevo líder, el equipo de Marc García comerá el turrón séptimo, a dos puntos de la zona de playoff, habiendo sumado tan solo 5 puntos de los 15 últimos y una única victoria en su haber en las últimas cinco jornadas.
FICHA TÉCNICA
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