El agotado río Tormes a su paso por Navamediana
Diario de Valladolid / Pescadores de algunas asociaciones deportivas de pesca abulenses han denunciado que la sequía existente en varias de las gargantas de la sierra de esta provincia castellano y leonesa se podrá llevar por delante a miles de truchas, si la Administración regional medioambiental de Castilla y León no pone remedio cuanto antes, algo que, en principio, parece ser que no va a suceder.

Algunas gargantas del río Tormes como, Prao Pozas, Aravalle, Bohoyo o la Herguijuela -y se teme mucho que en breve las Gargantas de Barbellido y de Gredos-, lugares que registraron este mismo año en el muestreo realizado por la Administración importantes cantidades de truchas comunes, pueden perder dichos ejemplares de forma inminente si no se pone remedio a esta situación. 
«La fuerte sequía existente en algunos de estos cauces serranos costará la vida, sin ningún género de dudas, a una importante población truchera autóctona y genéticamente pura y que va a ser muy difícil recuperada al no existir, como nos han manifestado desde la propia administración, una partida presupuestaria para tratar de enviar equipos de rescate a esta zona, como ya ha sucedido otros años», señaló a El Mundo de Castilla y León, José Lumbreras Sansegundo, quien en su día fuera delegado provincial de la Federación de Pesca en Ávila.

«Las gargantas afectadas son algunos de los reductos de importantes poblaciones trucheras autóctonas, unos cauces que han menguado su caudal en el último mes de forma tan notable que prácticamente transcurre por ellos un exiguo hilo de agua y qué, de seguir el tiempo tan caluroso y sin llover, es más que previsible que desaparezca el líquido elemento de la zona en breves fechas con lo que nos tendremos que encomendar al Santísimo para que esto no suceda», apunta Félix López Moyano desde el Servicio Territorial de Pesca de Ávila.
El funcionario abulense va más allá en su queja. «Se da la circunstancia de que en los años que han sido extremadamente secos, como éste, y en donde la nieve duró poco en la sierra, la freza de la trucha en el pasado invierno resultó excepcional y en los muestreos que realizamos en algunos tramos llegamos a doblar el número de truchas contabilizadas de las que obteníamos en años anteriores, con lo cual la población truchera es muy significativa. Por otro lado, la temporada de pesca ha transcurrido muy bien en estas gargantas y pensamos que la trucha, después de tantos esfuerzos que se ha llevado a cabo por parte de todos, se estaba recuperando en estas gargantas de forma excepcional».
López recuerda que se trata de un año anormal. «Nos encontramos con estas gargantas con niveles mínimos que nos hacen recordar al último año en el que se dio esta circunstancia, que fue en 2005, cuando nos tiramos todo el verano recuperando truchas mediante pesca eléctrica en esta zona y donde logramos salvar la vida a más de 20.000 ejemplares. Este año está siendo calcado al del 2005, con el agravante de que yo al menos no tengo constancia de que haya partida económica alguna para tratar de enviar cuadrillas a la zona para salvaguardar estas poblaciones trucheras. El pasado miércoles estuvimos visitando la zona alta del Tormes y no creo que el río llevara allí más de 300 litros de agua por segundo, con lo que mal futuro nos espera si no se producen tormentas, o si no se pone a llover pronto», manifestaba Félix López, profundamente preocupado por esta situación.
Entretanto desde otros puntos de Ávila algunos pescadores se preguntan que cómo no puede haber partida presupuestaria para tratar de salvar a miles de truchas, y sí la hay para organizar un concierto, como el de Músicos por la Naturaleza celebrado en Hoyos del Espino, con entradas por encima de los 50 euros y organizado por la consejería de Medio Ambiente que ahora no encuentra fondos para tratar de salvar la vida a una de las poblaciones de trucha más puras genéticamente de España.