@RetoCarlosSoria / Descubrir lo que queremos hacer en nuestra vida y luchar hasta conseguirlo supone un gran afán de superación, esfuerzo, constancia e ilusión. Por todo esto es Carlos Soria un ejemplo a seguir. Y eso es lo que quiso transmitir el veterano alpinista durante una charla sobre su experiencia en la montaña y el alpinismo después de los 70 años a las internas del Centro Penitenciario de Brieva, en Ávila.

Con 76 años Carlos Soria es un caso revolucionario y diferente en el mundo del himalayismo. Aunque su pasión por la montaña comenzó bien pronto, con 14 años, toda su vida ha estado vinculada a ella. Poco a poco se ha hecho un hueco entre los grandes alpinistas y se ha dado a conocer en todo el mundo por los objetivos logrados a una edad en la que la mayor parte están ya retirados.
Pero el abulense es de otra estirpe, está hecho de otra pasta. No hay más que echar un vistazo a su currículum en la montaña. Su último ochomil lo logró a la edad de 75 años, el Kanchenjunga (8586m), y su reto de ser la persona más longeva en lograr hollar la cima de las catorce montañas más altas de la Tierra ha supuesto una revolución en el mundo del himalayismo y del deporte en general, hasta ahora asociado a personas jóvenes y en plenitud de forma física.
Por ello, Carlos Soria quizó trasladar su mensaje y su filosofía de vida a un grupo de unas treinta internas del Centro Penitenciario de Brieva, en Ávila, la localidad natal del veterano alpinista, al que fue invitado por su gran amigo José Luis San Juan, sacerdote diocesano abulense. Con su charla con el título “Alpinismo después de los 70″, y a través de fotografías, vídeos, anécdotas y el aspecto humano de sus aventuras, Carlos Soria animó a las internas a disfrutar de la vida y a perseguir sus sueños, independientemente de la edad.
“Las excusas no sirven cuando se trata de conseguir tus metas”, concluyó el embajador de BBVA, que fue despedido con un sincero aplauso, alabando su trabajo y su positividad al transmitir con tanta pasión su experiencia de vida.