El abulense Carlos Soria, que, con 73 años, aspira a convertirse en el montañero de mayor edad en coronar los catorce »ochomiles», las montañas más altas del planeta, dijo hoy, durante una visita a la Agencia EFE, que no es «tan descabellado» intentar subir seguidas las cumbres del Annapurna y el Dhaulagiri, en Nepal.
«Llevo once montañas de más de ocho mil metros. Hemos cambiado el Kanchenjunga (tercera cima mundial, de 8.586 metros, situada entre Nepal e India), prevista inicialmente, por el Annapurna (décima, de 8.091, en Nepal), porque nos hemos enterado de que habrá más gente allí«, explicó Soria, que celebró su 73 cumpleaños, el pasado 5 de febrero «corriendo la carrera de esquí de fondo de Baqueira Beret (Lérida), de 42 kilómetros» y que acaba de regresar de una concentración en Noruega, donde efectuó escalada en hielo.

«Como es el más peligroso, yo el Annapurna me lo dejaba para el final. Pero valorando estas circunstancias, decidimos cambiar. Luego tenemos alguna oportunidad de intentar el Dhaulagiri (séptima cumbre del mundo, de 8.167 metros), después del Annapurna«.
«Salimos hacia Nepal el 5 de marzo para tener suficiente tiempo para aclimatarnos. Y, además, el campo base del Annapurna está a unos cuatro mil metros. Si todo sale bien, como el Dhaulagiri está en el mismo valle, tardaríamos de un campo base a otro solamente entre unos seis u ocho días«, explicó Soria.
«Si hay esa posibilidad la vamos a aprovechar, porque, aunque la fama de peligroso la tiene el Annapurna, el Dhaulagiri no se queda atrás«, indicó el montañero abulense, acerca de la montaña que le rechazó por cuarta vez el pasado mes de octubre. «El otoño pasado fue fatal en lo que al tiempo se refiere y prefiero ir al »Dhaula» en primavera. Si no se nos da, lo intentaríamos de nuevo en otoño«.
«Si nos saliera todo perfecto y coronamos Annapurna y Dhaulagiri, que sería maravilloso, en otoño iríamos al Shisha Pangma (8.027, decimocuarto, en China), ya que no tengo la cumbre principal, tengo la central. Si podemos subir, la subiremos«, comentó Soria.
«En primavera iríamos al Kanchenjunga. Si todo fuese perfecto, habríamos subido los catorce »ochomiles» en 2013«, apuntó Soria, que describió sus dos próximos objetivos. «El Annapurna es una montaña bajita, dentro de los »ochomiles». No llega a 8.100 y en ella ha habido muchos accidentes, sobre todo debido a la posibilidad de las avalanchas. Pero no es tan bestia«. «El problema es que tiene una pared muy difícil, la cara sur, en la que ha habido muchos accidentes. Por la ruta que vamos hay un peligro de avalanchas, pero solamente en una zona entre el campo 2 y el campo 3. Por eso, hay que intentar pasar por ahí una sola vez, cuando intentemos hacer cumbre«, manifestó el veterano deportista español, que admite, sólo a regañadientes, ser «un ejemplo«.
«El Dhaulagiri (montaña que le rechazó en cuatro ocasiones y en la que en 2001 perdió la vida su amigo aragonés Pepe Garcés) la conozco bien y he estado muy alto, a 7.600 o 7.700 metros, en dos de las ocasiones en las que he ido. Pero por diversas circunstancias, por el mal tiempo nunca he podido subir a cumbre», explicó.
«El campo base del Annapurna, además, es estupendo, porque no está en un glaciar. Es casi una especie de pradera, en la que no se mueve la tienda; y es mucho más bajo, lo que nos viene muy bien para tener ocasión de intentar la otra montaña. No es descabellado. Otra cosa es que lo consigamos«, apuntó Soria, que, de no completar el reto antes de 2013, no se marca un tope para intentarlo.
«Seguiré hasta que el cuerpo me diga que no estoy para hacer estas cosas. No calculo nada. Cuando era un chaval recuerdo que me preguntaba si llegaría al año 2000 y qué habría entonces. Si me llegan a decir entonces que a los 73 años iba a estar subiendo »ochomiles» pensaría que estaban locos«, comentó.
«No lo sé… pero lo que no haré será el ridículo. No seré el señor mayor que va allí a ver si le ayudan. No, no. Eso no. Yo voy porque estoy por encima de la media de la gente que va a hacer »ochomiles». Yo no estoy ahí por casualidad. Es mi sitio todavía y puedo estar en él tranquilamente«, afirmó Carlos Soria, que lleva escalando desde los catorce años y que desde el año pasado cuenta con el patrocinio del BBVA.
«A la gente que no sabe nada de esto le llama mucho la atención que un hombre de 73 años esté haciendo estas cosas. Les extraña. Y es lógico. Pero mis amigos, que me conocen bien, ya saben de qué va la feria«, dijo Soria, que explicó que en las cumbres más altas del mundo «se sienten muchas emociones«.
«Ver amanecer desde 8.400 metros o más, desde el Everest (entre China y Nepal) o el K2 (entre China y Pakistán) -las dos montañas más altas del planeta, con 8.848 y 8.641 metros, respectivamente- es una cosa verdaderamente única. Empiezas a ver una rayita pequeña de luz; luego se van iluminando las cumbres, luego los valles… es una delicia», comentó. «Pero cuando uno está en una cumbre de esas lo que quiere es bajar cuanto antes, porque no es un lugar para estar, la bajada es peligrosa y hay que perder el menor tiempo posible«, explicó Carlos Soria.