Carlos Soria nos relata los motivos por los que han decidido retirarse y regresar al campo base:  «Así es imposible subir, hay un peligro bestial. Por eso he tomado la decisión de descender al campo base y esperar unos días a ver si hace buen tiempo. Muktu coincide conmigo, no quiere jugarse la vida, y tiene razón. Y desde luego yo no voy a obligar a nadie a que vaya a un sitio al que no quiero ir yo«.

Queridos amigos:

No ganamos para sustos con esta montaña. Otros años no ha sido así, pero en esta temporada, con tanta nieve como está cayendo en el Annapurna, caen unas avalanchas impresionantes. Esta madrugada hemos intentado subir al campo 3, pero ha sido imposible. Ya ayer a última hora pensé que había muchísima nieve a partir de los 5.500 metros. Y a eso de las 8 de la noche cayó una avalancha muy grande, tan grande que llegó incluso al campo 2, nos movió las tiendas y oscureció la luz de la luna. La montaña está en unas condiciones muy, muy, muy peligrosas. Tiene una capa de nieve inestable enorme. En algunos tramos yo metía el bastón hasta el brazo, y no conseguía tocar el fondo.

Y esta mañana a primera hora, cuando estábamos viendo si se podía subir al campo 3, ha caído otra avalancha mientras cuatro sherpas iban un poco mas adelantados. Por suerte no les ha dado de lleno. Entre las dos se han llevado por delante todas las cuerdas que había instaladas. Así es imposible subir, hay un peligro bestial. Por eso he tomado la decisión de descender al campo base y esperar unos días a ver si hace buen tiempo. Muktu coincide conmigo, no quiere jugarse la vida, y tiene razón. Y desde luego yo no voy a obligar a nadie a que vaya a un sitio al que no quiero ir yo.

El problema es que sigue nevando, nevando y nevando. Y lo que hace falta es que haga cinco o seis días seguidos de buen tiempo para que se asiente la nieve. Mientras no sea así, la cantidad de nieve que hay es tan grande e inestable que habrá avalanchas continuamente y será peligrosísimo subir, por no decir imposible. Pero es que hasta ahora no ha habido ni un solo día de verdadero buen tiempo. Ni uno.

Quedándonos hoy arriba no pintábamos nada. Es como si el Annapurna no nos quisiera ver arriba. Y eso que la montaña estaba preciosa esta mañana. Es verdad que todavía queda tiempo durante el mes de mayo para que cambie la meteorología, pero tal y como está la cosa no va a ser fácil subir. Ya hay alpinistas que incluso han decidido marcharse a casa. Yo creo que si hay un período de buen tiempo se podría hacer otro intento. Pero si no, va a ser difícil. Ahora se entiende muy bien por qué el Annapurna tiene esta fama tan negativa, por qué se ha escalado tan pocas veces en la historia, y por qué ha habido tantos accidentes. Es una montaña muy especial. Y, o se sube en el momento exacto, o tiene un peligro tremendo.

Un abrazo,
Carlos Soria (Campo base del Annapurna; 2 de mayo de 2012)