Ángel G. Alameda / Mismo guión, mismo marcador, misma frustración. El Real Ávila encadenó su segunda derrota consecutiva en el arranque liguero al caer por 2-1 en el feudo del Navalcarnero, repitiendo el idéntico resultado que ya sufrió la jornada anterior. Y si la semana pasada las sensaciones fueron agridulces, este domingo el entrenador Jorge Calvo ‘Marchena’ no se anduvo con paños calientes en su comparecencia ante los medios.

«Segundo partido, segunda derrota, el mismo idéntico marcador. Estoy supercabreado porque son dos situaciones evitables», arrancó el técnico abulense, visiblemente contrariado. «Un jugador no se puede ir de tres con rebotes de todo tipo. Y el segundo gol es un balón parado que le teníamos estudiado, sabíamos que iba a pasar y nos pilla con la caraja una vez más», sentenció.

Primera parte de contrastes

Marchena reconoció que la primera mitad fue «igualada a pesar del resultado», pero señaló con el dedo dos carencias que, a su juicio, marcaron el destino del encuentro. Por un lado, la falta de contundencia defensiva en el bloque bajo; por otro, la apatía de un Real Ávila que, en sus propias palabras, «sale un poco carajote» y no se reavivó «hasta el gol».

«Hemos visto mucha falta de ayudas, de apoyos entre compañeros. Cuando teníamos la relación por dentro, jugábamos fuera y nos equivocábamos. Todo a una velocidad muy lenta, y así es muy difícil generar situaciones ante un equipo bien posicionado», analizó el preparador, que lamentó la cruel ironía del fútbol: la ocasión más clara de la primera parte fue para el Ávila, en una jugada de Moha, pero inmediatamente después llegó el 1-0 local.

Triple cambio al descanso y reacción tardía

Con el marcador en contra, Marchena no se guardó nada. Al descanso introdujo un triple cambio —Molina cambió de banda, entró Castri y se formó una dupla atacante con Darius y Moha— buscando un «lavado de cara» que le diera la vuelta al partido. «Yo soy un entrenador que no me voy a quedar con la duda de no haber sido valiente», subrayó.

La reacción llegó. El Real Ávila embotelló al Navalcarnero en su área, acumuló centros y generó ocasiones con hasta cuatro jugadores cargando el remate. El 2-1 recortó distancias, pero la remontada completa, como la semana anterior, se quedó a las puertas. «No me quedo con que hemos acabado con buenas sensaciones hundiéndoles. Cuando te pasa ya dos veces, no puedes conformarte con eso», zanjó Marchena.

La contundencia, asignatura pendiente

El diagnóstico del técnico abulense es claro: en la Segunda RFEF los partidos se definen en las áreas, y el Real Ávila está perdiendo esa batalla. «La contundencia es lo que marca la diferencia en esta categoría. No podemos conceder dos goles en todos los partidos porque esa es la manera de estar cerca de ganar», insistió, antes de apuntar que el Grupo 5 se presenta «súper igualado» y que «cualquier equipo puede ganar a cualquiera».

Disculpas a una afición ejemplar

Uno de los momentos más emotivos de la rueda de prensa llegó cuando Marchena habló de la nutrida presencia de aficionados abulenses en las gradas del Mariano González. «Chapó para ellos. Los hemos sentido desde dentro, han apoyado, nos han apretado y nos han sumado. Les tenemos que devolver esto», aseguró el entrenador, que no dudó en pedir «disculpas» por los resultados.

«Si equipo y afición están unidos hasta el final, estoy convencido de que vamos a sacar esto adelante y vamos a conseguir la primera victoria. Necesitamos seguir notando el apoyo», añadió, ya con la mirada puesta en el estreno como local del próximo domingo ante el Calvo Sotelo de Puertollano.

Zárate: «El fortín del Mariano González sigue intacto«

Por su parte, el entrenador del Navalcarnero, Jorge Zárate, se mostró satisfecho con el trabajo de los suyos, que apenas tres días después de disputar la eliminatoria de Copa Federación ante el Talavera volvieron a competir con solvencia. «La ilusión de acercarnos a la Copa del Rey hace que el cansancio sea más pequeño de lo que parece», explicó.

Zárate desveló la clave táctica del encuentro: «Teníamos claro que debíamos defender en bloque medio-bajo, estar muy sólidos y aprovechar las contras. Era innegociable». El técnico madrileño reconoció el potencial del Real Ávila, destacando especialmente a Molina y Millán como jugadores «muy determinantes en la categoría», y se deshizo en elogios hacia el conjunto abulense: «Tiene un potencial muy grande. El otro día hizo un gran partido contra el Atleti y mereció algo más. Seguro que en los próximos partidos le irá bien».

La mirada puesta en el Adolfo Suárez

El Real Ávila regresará a casa con cero puntos en el casillero pero con la certeza de que el fútbol que practica durante amplios tramos de los partidos no está lejos de dar frutos. La próxima cita, el domingo en el Adolfo Suárez, será la primera oportunidad de estrenar el marcador de victorias ante su público y de demostrar que las sensaciones, por fin, se traducen en resultados.

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