Ángel G. Alameda / El Real Ávila sumó un valioso punto en el siempre complicado campo del Bergantiños, en un duelo directo en la zona alta que terminó sin goles pero dejó buenas sensaciones en ambos banquillos. El 0-0 reflejó un partido muy disputado, con pocas ocasiones claras y mucha batalla táctica en cada metro de césped.
El técnico abulense, Marc García, se mostró satisfecho con la actuación de los suyos, a los que felicitó por el “trabajazo” realizado ante “uno de los equipos con mejor propuesta futbolística de la competición”. “Hemos tenido mucho más balón del que solemos tener en casa; el campo ayuda y la estructura de cuatro nos ha permitido salir bien con Pérez y Urbina por fuera, fijando su línea de cinco”, explicó, destacando la capacidad del equipo para adaptarse al contexto de partido.
García reconoció que el Bergantiños, cuarto clasificado, también tuvo fases de dominio gracias al talento de sus hombres de ataque, pero consideró justo el reparto de puntos por la escasez de ocasiones. “Una pena las dos muy claras que tenemos, el larguero y la de Markel en la primera parte para ponernos por delante, pero estoy muy orgulloso de mis jugadores y del trabajo que hemos hecho”, subrayó.
El Bergantiños, “sabor agridulce” tras mandar en fases del choque
En el otro banquillo, Simón Lamas calificó el encuentro como “muy competido” frente a “un rival con muchísimos futbolistas de nivel en la categoría”. El técnico gallego valoró que su equipo “entró bien al partido”, controló más la primera mitad y dispuso de “varias ocasiones claras”, mientras que el Real Ávila solo dispuso de una opción en un despiste local que “se pudo evitar”.
En la segunda parte, el aire condicionó el desarrollo del juego y, según Lamas, al Bergantiños le costó “más presionar y poner un ritmo más alto”, con una posesión “más discutida” y problemas para enlazar y finalizar con claridad en el último tercio. “Si alguien mereció ganar fuimos nosotros, pero debemos trabajar más la fase de finalización para generar ocasiones más claras”, apuntó, al tiempo que puso en valor la portería a cero, la solidez mostrada y el punto sumado en casa: “Hay que ver el vaso medio lleno”.






