Ángel G. Alameda / El Real Ávila sufrió este domingo su primera derrota como local de la temporada al caer por 0-2 ante la UD Ourense en un partido condicionado por las difíciles condiciones del terreno de juego, marcado por la nieve y el hielo acumulados en el Estadio Adolfo Suárez hasta poco antes del inicio. 

Tras el encuentro, el entrenador encarnado, Marc García, evitó escudarse en el estado del campo, aunque reconoció que el equipo no supo adaptarse al contexto del partido. “No me gustaría que pareciese una excusa. El campo no estaba en condiciones al inicio, luego fue mejorando, pero no estuvimos a la altura”, señaló. El técnico fue especialmente crítico con la falta de actitud en la primera parte, donde, a su juicio, el Ourense fue superior “en lo motivacional y en lo físico”, ganando la mayoría de los duelos.

García pidió disculpas a la afición y al personal que trabajó para que el encuentro pudiera disputarse. “Duele mucho porque no devolvimos todo ese esfuerzo con algo que valiera la pena”, afirmó. Deportivamente, lamentó la falta de humildad de su equipo en los primeros minutos y reconoció que los gallegos aprovecharon mejor sus ocasiones, golpeando en momentos clave del partido.

En la segunda mitad, el Real Ávila mostró algo más de energía y presencia en campo rival, especialmente tras reforzar el centro del campo, pero volvió a quedarse sin generar ocasiones claras. “En la primera transición nos hacen gol y en la siguiente nos vuelven a castigar. Eso nos hizo mucho daño a nivel psicológico”, explicó el entrenador, que aun así llamó a la calma pese a la mala dinámica de resultados. “Hoy es día de autocrítica, pero no de flagelarnos. Queda muchísima liga y si ganamos la semana que viene estaremos otra vez metidos en la pelea”, subrayó.

El técnico también valoró el debut de Jesús del Amo, reconociendo que no fue el mejor contexto para un central con buen manejo de balón. “Se encontró un escenario muy desfavorable. Si no le hemos ayudado, quizá sea culpa mía”, admitió, defendiendo su apuesta por darle minutos cuanto antes.

Por su parte, el capitán del Real Ávila, Carlos Pascual, calificó el encuentro como “un día extraño y complicado” por todo lo sucedido antes del partido. El defensor reconoció que el equipo no estuvo acertado en ataque y que dos acciones puntuales decidieron el choque. “El vestuario está jodido, no voy a negarlo, pero toca levantarse y pensar ya en el partido contra el Lealtad para ir a por los tres puntos”, aseguró.

La derrota supone un duro golpe en la lucha por el playoff, al tratarse de un rival directo, aunque tanto cuerpo técnico como plantilla insisten en que el equipo sigue vivo en la pelea y centrado en revertir la situación en las próximas jornadas.

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