Ángel G. Alameda / Hay victorias que trascienden el marcador para convertirse en un himno a la superación, a la hermandad y al deporte en su expresión más pura. Los campos municipales Alba Redondo de Albacete se transformaron del 24 al 26 de septiembre de 2026 en el epicentro nacional de la integración gracias al XV Campeonato Nacional de Fútbol 8 Inclusivo, una cita multitudinaria organizada por FECAM que congregó a cerca de 400 deportistas de toda España repartidos en 30 equipos. Y allí, sobre el tapete manchego, la selección de Castilla y León volvió a escribir su nombre con letras de oro en el firmamento del torneo como lo hizo en 2025.

Con una superioridad aplastante y un juego vibrante, el combinado castellano y leonés trituró los pronósticos y firmó un campeonato impecable, coronándose campeón de España un año más tras un trayecto triunfal que culminó en una final antológica.

Trayecto de apisonadora y una final de ensueño

La marcha del equipo por la primera división de la competición fue un ejercicio de autoridad futbolística inquebrantable. El estreno ya dejó claras las intenciones frente al Atlético Revolución del País Vasco, solventado con un contundente 1-4. La apisonadora de Castilla y León continuó su curso arrollador frente al San Ginés de Albacete (3-6) y cerró la fase de grupos con un rotundo 0-4 ante el conjunto anfitrión de Castilla-La Mancha.

El colofón a esta exhibición llegó en la gran final, donde los castellano y leoneses volvieron a verse las caras con los locales manchegos. Con el trofeo nacional en juego, el equipo firmó otra actuación memorable para endosar un definitivo 1-6 que certificaba la hegemonía regional por todo lo alto.

La bota de oro de Álex González y el sello familiar

Si el bloque brilló con luz propia, el firmamento individual tuvo un nombre propio indiscutible con acento abulense: Álex González. El deportista de Cebreros se alzó de manera brillante con el trofeo de máximo goleador de la competición, perforando las metas contrarias en hasta 10 ocasiones a lo largo del torneo.

Su idilio con el gol encontró además un socio excepcional en su propio hogar: su hermano Víctor, quien firmó 4 dianas para redondear un campeonato de ensueño que quedará grabado para siempre en la memoria de los dos abulenses y del deporte inclusivo nacional. Un triunfo coral donde el talento, la pasión y los valores deportivos volvieron a alzar a Castilla y León a lo más alto del podio de Albacete.

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