Aroa Fernández / La semana pasada anunciábamos el acontecimiento histórico de que tres equipos abulenses (Real Ávila, Colegios Diocesanos y Cebrereña) competirán la próxima temporada en Tercera División, pero la competición tal y como la conocíamos hasta ahora sufrirá modificaciones debido a la actual crisis sanitaria que atraviesa el país.

Del mismo modo que las actividades cotidianas del día a día se han visto afectadas por la “nueva normalidad”, lo ha hecho el mundo del deporte, y más concretamente el fútbol. En el caso de Castilla y León, la Tercera División ha quedado dividida en dos subgrupos (de 11 y 12 equipos), organizados siguiendo criterios geográficos por provincias.

Previsiblemente, la competición dará comienzo en septiembre, dividida a su vez en dos fases: una primera de clasificación a doble vuelta y una segunda que permanece a la espera de que la RFEF acuerde sus criterios y condiciones.

A su vez, la Federación de Fútbol de Castilla y León ha firmado un protocolo que ha sido enviado a todos los clubes para que sean conocedores de las medidas sanitarias que deben poner en práctica para realizar los entrenamientos y partidos con garantías de seguridad frente a futuros contagios. Entre ellas se registra el control de aforo en los estadios o la desinfección exhaustiva de las zonas comunes para jugadores.

A pesar de todo ello y a poco más de un mes para que dé comienzo la competición, son numerosos los interrogantes que quedan por responder si, llegado el momento, algún jugador o miembro del cuerpo técnico resultara contagiado.