@deportesavila / Hoy se disputa una de las etapas más esperadas de la Vuelta a España, la que termina en el Angliru. Hace casi 26 años, el 12 de septiembre de 1999, la ronda española escribió una de las páginas más memorables de su historia con la primera ascensión al temido Alto del Angliru, un coloso asturiano que puso a prueba los límites de los ciclistas con rampas de hasta el 23,5%. En esa jornada histórica, el malogrado ciclista abulense José María ‘Chava’ Jiménez emergió de la niebla para conquistar la cima y dejar una huella imborrable en el ciclismo.
La etapa, que partió desde León y culminó en el Angliru tras 176 kilómetros, estuvo marcada por condiciones meteorológicas extremas: lluvia, viento, frío y una densa niebla que envolvió la montaña, creando un escenario casi mítico. La expectación era máxima, no solo entre los aficionados que abarrotaron las cunetas, sino también entre los millones de espectadores que seguían la carrera por televisión. El Angliru, con su debut en Vuelta a España, necesitaba un héroe, y Chava estaba destinado a serlo.
Durante gran parte de la ascensión, el ruso Pavel Tonkov parecía encaminarse a la victoria tras una larga escapada. Sin embargo, en los metros finales, Jiménez, con un ataque audaz y una exhibición de puro instinto de escalador, alcanzó a Tonkov en las rampas más duras, cerca de Cueña les Cabres. La carrera se decidió en un sprint entre ambos, donde Chava cruzó la línea de meta con un esfuerzo sobrehumano, demasiado exhausto incluso para celebrar con un gesto de victoria. El tiempo final de 44 minutos y 57 segundos reflejó la brutalidad de la ascensión.
Esta gesta no estuvo exenta de controversia. La niebla y las difíciles condiciones de visibilidad alimentaron rumores sobre posibles irregularidades, como el uso de motos para impulsarse, aunque nunca se probaron acusaciones concretas. Para muchos, sin embargo, la victoria de Jiménez fue un testimonio de su talento natural y su valentía, consolidándolo como uno de los grandes escaladores de su época.
La hazaña de Chava en el Angliru no solo marcó el inicio de la leyenda de esta cima, sino que también elevó su estatus en el ciclismo español. A pesar de su carrera irregular y sus problemas personales posteriores, que lo llevaron a retirarse en 2002 y a fallecer trágicamente en 2003 a los 32 años, su nombre sigue resonando cada vez que el pelotón enfrenta este desafío. El Angliru, con su mística y su dureza, encontró en José María Jiménez al primer rey de sus pendientes, un título que el tiempo no ha logrado borrar.






