Ángel G. Alameda / Victoria de madurez, sufrimiento y personalidad en el Adolfo Suárez. El Real Ávila doblegó por la mínima (1-0) a un siempre peligroso Getafe B, filial de Primera División repleto de dinamismo y ritmo, en un choque de máxima exigencia donde los encarnados sumaron tres puntos de oro, dejaron la portería a cero y consiguieron, por primera vez en lo que va de curso, ponerse por delante en el electrónico para gestionar el tiempo del encuentro.
Tras el pitido final, el técnico encarnado, Jorge Calvo ‘Marchena’, compareció visiblemente satisfecho pero exhausto ante los medios de comunicación, subrayando el enorme esfuerzo colectivo de su plantilla y el valor táctico de un triunfo que consolida las buenas sensaciones del bloque.
«Qué victoria tan sufrida, qué intensidad de partido. Pero con más tres es diferente. Sabíamos que teníamos un partido que nos lo teníamos que tomar con la máxima tensión, desde la máxima intensidad y con las ideas muy claras. Creo que el equipo ha hecho un partido muy, muy completo», analizó el preparador.
Puerta a cero, efectividad y el objetivo de la permanencia
Marchena no ocultó que el plan trazado en la caseta se cumplió al milímetro, logrando los dos grandes retos pendientes: mandar en el marcador desde la primera mitad y mantener el cerrojo en la portería defendida por los encarnados.
Pese a que el filial azulón amenazó en los minutos finales con dos ocasiones muy claras, el Real Ávila fue merecedor del botín tras estrellar hasta tres balones en la madera y generar transiciones de muchísimo peligro.
«El equipo ha acabado en muy buenas condiciones físicas ante un filial joven con mucho ritmo. Esta victoria nos da confianza, pero hay que seguir trabajando desde la humildad y partido a partido. Cuanto antes lleguemos a los 38 puntos, antes podremos pensar en otras cosas», enfatizó Marchena, recordando la importancia de distanciar a un rival directo en cuatro puntos en la tabla.
El técnico justificó también la repetición del once titular por segunda jornada consecutiva, destacando que «los once que están han hecho méritos entrenando», al tiempo que alabó la aportación de los futbolistas que ingresaron desde el banquillo para sostener la estructura sin perder un ápice de competitividad.
La anécdota del cambio de Bonfing y la mirada puesta en el Sanse
La rueda de prensa dejó también un pasaje insólito y anecdótico en el tramo final del choque. Al ser cuestionado por el retraso en la entrada al campo de Bonfing, el técnico disculpó a su delegado y explicó entre sonrisas el surrealista contratiempo vivido en la banda con el trío arbitral:
«Esta vez la culpa no la ha tenido Marino. El linier pensaba que llevaba calentadores de otro color, pero eran calzoncillos y le ha hecho quitárselos y jugar sin nada. Nos vuelve a dejar un minuto con diez y con la tensión que había, pero es lo que hay con el reglamento. Aunque por ponerle una pega a la victoria, quiero un día de tranquilidad, que el pelo se me está quedando blanco y soy muy joven para que me salgan más canas».
Tras conceder una jornada de descanso merecido a la plantilla, el Real Ávila volverá a vestirse de corto este martes para empezar a preparar su exigente duelo del próximo fin de semana frente a la U.D. San Sebastián de los Reyes (Sanse), con la premisa intacta de mantener la solidez defensiva y seguir escalando posiciones en la clasificación.






