@deportesavila / Lo que empezó como un desafío deportivo de dimensiones extremas terminó convertido en un homenaje que ha conmovido a todo el cuerpo de la Guardia Civil. Fernando Riaño y su guía, el teniente Javier Alaguero, jefe de la Unidad de Prevención y Reacción (UPRONA) de la Comandancia de Ávila, se proclamaron este fin de semana campeones del mundo de Duatlón de Larga Distancia para Personas con Discapacidad en la mítica cita de Zofingen, en el corazón de Suiza, considerada unánimemente como la prueba más exigente del calendario internacional de duatlón.
Se trata de la tercera vez que la pareja logra el campeonato del mundo, tras las victorias en 2024 y 2025. Los números de la prueba, por sí solos, ya intimidan: casi 38 kilómetros de carrera a pie, cerca 150 kilómetros sobre un tándem y un crono final que superó las nueve horas de esfuerzo ininterrumpido. Todo ello por un recorrido alpino que castiga las piernas y la mente a partes iguales, con desniveles que convierten cada kilómetro en una batalla contra la gravedad y el agotamiento.
Dupla forjada en la disciplina
La pareja formada por Riaño y Alaguero no es una alianza improvisada. Ambos comparten la vocación de servicio y la cultura del sacrificio que define a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Alaguero, al frente de la UPRONA abulense —la unidad de élite encargada de la seguridad ciudadana y la reacción inmediata en la provincia—, ha compaginado durante meses las exigencias de su cargo con entrenamientos de madrugada y fines de semana encadenando kilómetros sobre el asfalto y la montaña.
«En la UPRONA trabajamos cada día con la idea de que el compañerismo no es una palabra, sino una forma de vida. Eso mismo es lo que necesitas en un tándem durante nueve horas: confiar ciegamente en la persona que tienes al lado», ha señalado Alaguero tras cruzar la meta en Zofingen.
A su vez, Fernando Riaño ha conseguido ser en ocho ocasiones consecutivas campeón en esta prueba. Licenciado en Derecho, es director de Relaciones Institucionales de la ONCE.
Un oro con nombres propios
Sin embargo, el momento más emotivo de la jornada llegó después de la competición. Con la medalla de campeones del mundo todavía al cuello, Riaño y Alaguero quisieron que su triunfo trascendiera lo deportivo y sirviera de tributo a quienes ya no están.
Los dos atletas dedicaron expresamente su victoria a Germán y Jerónimo, los dos guardias civiles que perdieron la vida cumpliendo con su deber mientras protegían la costa de Huelva. Su recuerdo, trasladado a sus familias y a sus compañeros de la Benemérita, estuvo presente en cada kilómetro de la prueba suiza.
El homenaje se extendió también a Miguel Antonio, Fermín, Juan, Miguel y Jesús, los cinco policías forales navarros que fallecieron en un trágico accidente de tráfico el pasado mes de junio cuando regresaban de un servicio. Siete nombres, siete vidas entregadas, que Riaño y Alaguero quisieron llevar consigo hasta lo más alto del podio mundial.
«Este campeonato no es solo nuestro. Es de ellos y de sus familias. Queríamos que supieran que su sacrificio no se olvida, ni siquiera a 1.500 kilómetros de casa», declararon los campeones.
Orgullo abulense
La noticia ha desatado una ola de felicitaciones en la Comandancia de la Guardia Civil de Ávila y en toda la provincia. Compañeros, autoridades y ciudadanos han destacado el doble valor de la gesta: la excelencia deportiva y la profundidad humana de un gesto que honra la memoria de siete servidores públicos.
Zofingen, una pequeña localidad del cantón de Argovia conocida en el mundo del multideporte como el «Ironman del duatlón», ha sido testigo de muchas hazañas a lo largo de su historia. Pero pocas, probablemente, habrán llevado una carga emocional tan poderosa como la que Fernando Riaño y Javier Alaguero depositaron sobre la línea de meta suiza.






