Juan Pérez / Charlamos con el centrocampista de Sotillo de La Adrada, Javi “Grillo”, recién renovado con el Formac Villarrubia, club que milita en la 2ª división B, concretamente en el grupo IV. Javi, con 22 años, ha pasado de jugar en el equipo de su pueblo, a dedicarse al fútbol profesional relativamente rápido. Una salida a Italia, una vuelta a Ávila en el Colegios Diocesanos, un adiós a su provincia para recalar en La Solana hasta que, hace año y medio Villarrubia llamara a su puerta. Desde ahí ha vivido un ascenso a 2ª división B y un año lleno de emociones, con 23 partidos disputados, en la categoría de bronce en la que se quiere consagrar.

¿Cómo estás tras la renovación?

Muy contento, la verdad. El míster quería contar conmigo y quiero hacer un buen año allí y al año que viene ya veremos. Lo importante a la larga es la confianza del entrenador y sé que la tengo.

¿Qué objetivos tiene el equipo para la nueva temporada?

El objetivo del equipo es la permanencia, lo primero. Luego, si hubiese suficiente distancia con la parte baja, al final de año se puede mirar para arriba a los playoffs, pero principalmente es la permanencia.

A nivel personal, ¿qué esperas de la nueva temporada?

Quiero seguir como el año anterior, jugando minutos, partidos, eso sí, intentar adquirir un poco más de protagonismo.

Ha habido muchas renovaciones en el equipo, ¿crees que ese bloque que habéis formado es clave para conseguir la permanencia?

Es uno de los aciertos, sin duda, tanto de la directiva como del cuerpo técnico, ya van unas ocho renovaciones, habrá alguna más y creo que, cuando al año que viene en la liga haya subgrupos va a ser importante comenzar la liga fuerte y es una ventaja tener tantas renovaciones ya que, llevaremos muchos tres años juntos ya.

La pasada temporada fuiste de menos a más, ¿con que te quedas de tu año?

Los primeros partidos me encontraba bien, pensaba que podía entrar a jugar, pero me di cuenta de que tenía que aprender, tanto de compañeros que llevan muchos partidos y playoffs a las espaldas como de la categoría. Luego poco a poco fui cogiendo protagonismo, además me fastidió un poco que se parase la temporada en ese momento ya que íbamos en línea ascendente, llevábamos de los últimos 12 partidos tan solo una derrota y el equipo estaba como un avión y yo, personalmente, encontrándome bastante bien.

Has pasado por alguna etapa en Italia, ¿cómo fue irte fuera de casa tan joven?

Fue duro, en los dos primeros meses hubo momentos en los que me quise volver a España, pero con la ayuda de mis padres lo superé. Tenía compañeros españoles con los que tuve buena relación, además jugaba todos los minutos y eso ayudaba. Es una etapa que fue bastante buena y no descarto volver en el futuro.

Has dado un salto grande en poco tiempo, ¿cómo lo has vivido?

Hay que tener un crecimiento, eso es clave y lo he tenido año tras año. También un poco de suerte, en el momento clave, saber elegir el sitio, por ejemplo, cuando yo hace dos años, en invierno fui a Villarrubia en 3ª división y luego ascendimos a 2 división B. Eso sí, sin entrenar y sin currárselo es casi imposible llegar a ningún sitio.

¿Qué opinas sobre la 2ª división B como categoría?

Nuestra categoría es, para mí, futbolísticamente profesional por el nivel que hay, pero, por ejemplo, económicamente no puedes comparar Córdoba con Villarrubia, hay mucha diferencia, no te digo que “malvives”, pero sería un buen paso el pasar a 2ª división.

¿En qué momento te das cuenta de que te puedes dedicar al fútbol de forma profesional?

Desde que fui a Italia. En ese momento con 18 años, fue un paso grande, nunca había salido de mi casa, fue duro… Me hice la idea de lo que tenía que hacer era entrenamiento, alimentación y jugar. Cogí una rutina que llevo bastante bien. Ahora mismo con 22 años me daría igual salir de España y es probable que lo haga en el futuro. Lo primero es que te guste esto y, luego poner en la balanza cosas buenas y cosas malas. Si te quieres dedicar al fútbol hay otras cosas que dejas de lado, al principio cuesta porque no es fácil.

¿Ves el salto a 2ª división aún lejos?

Sí, aunque estoy trabajando para intentarlo. El salto de 2ª división B a 2ª división es muy complicado porque los jugadores están asentados ya en esa categoría, conocen muchos directivos, etc. Tal vez, no por méritos futbolísticos se merecen jugar todos los años en 2ª división, pero por conocer gente o algún entrenador influye mucho y se quedan. Yo estoy currando para llegar algún día a esa categoría, llevo todo el confinamiento entrenando y ojalá. La clave es trabajar mucho y tener esa suerte de estar en un equipo que asciende a 2ª división o hacer buen año en 2ª división B y que te vean en 2ª división. Es complicado, pero no imposible y, para nada, lo descarto.

¿Valoras la posibilidad de volver cerca de casa, cualquier equipo de Ávila?

Tengo 22 años y de momento no es algo que me plantee. En el futuro, quién sabe, sería un orgullo jugar en el equipo de mi ciudad.

¿Qué jugador destacas en tu categoría?

Me quedo con los tres “bicharracos” que teníamos arriba con los que he compartido vestuario. Dieguito, Nando Copete y Sergio Arribas. Por desgracia no seguirán en el equipo

¿Qué campo o momento recuerdas con más cariño?

Recuerdo tres principalmente. Mi primer partido en 2ª división B. Fue en Algeciras, el primer partido de liga y no jugué, pero fue muchísima gente. No es lo mismo cómo se juega ni la gente que va a los estadios de 3ª división a 2ª división B y eso me sorprendió. También el partido en el Nuevo Arcángel cuando nos enfrentamos al Córdoba. Había 13.000 personas y cuando salimos cantaron el himno a capela y se me pusieron los pelos de punta. Por último, mi debut en Copa del Rey este año fue algo precioso, también.