@deportesavila / Declaración de intenciones rotunda en el arranque de la media veda de 2026. La Junta de Castilla y León ha inaugurado oficialmente la temporada cinegética con una decisión tajante y un mensaje claro de respaldo al sector: menos cargas administrativas, más libertad de elección y una Administración que facilite la actividad en el campo en lugar de penalizarla con trámites innecesarios.
El acto de apertura oficial, celebrado en el Polideportivo Cinegético Faustino Alonso (Valladolid), sirvió para presentar la nueva instrucción dictada por la Dirección General de Caza, Pesca y del Medio Rural. A partir de ayer, los aficionados podrán elegir libremente entre registrar sus capturas de codorniz común y tórtola común mediante su dispositivo móvil o a través de la tradicional ficha en papel. Ambos procedimientos contarán con idéntica validez administrativa y de seguimiento.
«Puede parecer una modificación menor, pero refleja un cambio enorme en la manera de hacer las cosas: cuando la Administración puede facilitar las cosas sin rebajar las garantías, tiene la obligación de hacerlo. Si existen dos sistemas igualmente válidos, debe poder elegir el cazador», aseveró el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, el abulense Joaquín Antonio Pino.
Pino estuvo arropado en la presentación por la secretaria general de la Consejería, Mercedes Buendía; el director general de Caza, Pesca y del Medio Rural, Ignacio de la Fuente; el jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Valladolid, Óscar Sayagués; la alcaldesa en funciones de Valladolid, Irene Carvajal; y el presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi.
Cumplir con Europa sin «convertir al cazador en administrativo«
Desde la Junta han dejado claro que este cambio no mermará los controles ni los compromisos de conservación nacionales y europeos, sino que reorganiza quién asume el peso de la gestión. «Asumiremos todas las responsabilidades que corresponden a la Administración. Cumpliremos la normativa porque hacerlo bien nos permite defender la continuidad de la caza, pero cumplir no significa convertir al cazador en un administrativo», remarcó el consejero.
El nuevo protocolo establece reglas claras para quienes opten por el formato físico:
- Tórtola común: El cazador anotará sus capturas diariamente en la ficha en papel y la entregará al titular cinegético, quien dispondrá de 48 horas para volcar los datos en el sistema informático.
- Codorniz común: Quienes elijan la ficha en papel tendrán hasta el 21 de septiembre para entregar la información al titular del coto, disponiendo este último hasta el 30 de septiembre para grabar los resultados en la aplicación habilitada.
- Paloma torcaz: Se elimina la obligación de registro mediante aplicación móvil y se desvincula totalmente este trámite de la adhesión a la caza de la tórtola para la campaña de 2027.
Próximos pasos: Precinto digital voluntario y visores térmicos
La simplificación burocrática responde a un proceso de escucha activa con las federaciones y titulares cinegéticos que continuará durante toda la legislatura. Pino solicitó «paciencia y confianza» al sector para afrontar las reformas legales con seguridad jurídica y avanzó las dos medidas de calado que la Consejería tramitará de forma inminente: hacer voluntario el precinto digital (eliminando su obligatoriedad) y regular el uso de visores térmicos nocturnos para la caza mayor.
Estas herramientas buscan mejorar el control poblacional de la fauna silvestre, reducir los daños en las explotaciones agrarias, prevenir riesgos sanitarios y atajar los accidentes de tráfico provocados por irrupciones de animales en las carreteras.
Un sector estratégico que busca ser modelo nacional
Con la actividad cinegética presente en más del 88 % del territorio castellano y leonés a través de unos 5.500 cotos y diez Reservas Regionales de Caza, el Gobierno autonómico reitera el valor de la caza como motor económico, generador de empleo y herramienta clave contra el despoblamiento rural.
Pino concluyó haciendo una llamada a extrapolar este modelo al resto del país: «España necesita una política cinegética que confíe en el cazador y reconozca su papel en la gestión del territorio. La caza sostenible no es enemiga de la conservación, sino que forma parte de ella. Las cosas están cambiando: menos burocracia, más libertad, más seguridad jurídica y una Administración del lado de quienes gestionan el territorio».






