Peña encara a su marcador
2-2. Un gol del ex encarnado Toñito permite el empate del Tordesillas ante un Real Ávila poco afortunado
Victoria Gómez / El Real Ávila viajará a La Granja el próximo miércoles en el segundo de sus tres partidos en una semana con tan sólo un punto de los seis posibles y con la sensación de que le falta mucho para considerarse equipo candidato a los play-off. En los noventa minutos de juego desplegados ante el Atlético Tordesillas muchas han sido las carencias observadas en el césped del Adolfo Suárez, fundamentalmente en la defensa, talón de Aquiles del equipo, así como la aparente falta de interés por rematar un resultado que podía haber deparado la primera victoria de la temporada.

Los abulenses tuvieron en su mano quedarse con los tres puntos cuando el resultado les era favorable por 2 a 1. Con superioridad numérica por expulsión del tordesillano Javi, Ricardo en una contra pudo rematar la faena sólo ante Barajas pero el delantero no supo culminar la jugada con el tercer gol local. El que perdona paga y así poco después Toñito, que la pasada temporada vestía la camiseta del Real Ávila, lograba la igualada para su equipo en la prolongación tras culminar diversos rechaces.
El partido no fue un dechado de virtudes futbolísticas. José Luis Diezma apostó por un 4-3-3 para controlar la pelota y buscar la meta contraria con el esférico dominado. No fue hasta dos minutos antes de la media hora cuando Gustavo inauguraba el marcador al rematar un envío de Jaime, driblando magistralmente en el uno contra uno al guardameta Barajas que se quedó sentado. Apenas dos minutos después empataba el Tordesillas en un error de Pascu al ceder de cabeza el balón a Félix, colándose entre los tres palos de su propia portería. Afortunadamente para el Real Ávila no pasó demasiado tiempo para volver a ponerse por delante. En un fallo de la zaga visitante y cogiendo un rechace de ésta, Pito situaba el resultado provisional en 2 a 1, permitiendo que su equipo mantuviera el triunfo mínimo al terminar la primera parte.
 

En la segunda mitad, el Real Ávila debería haber salido a rematar el partido pero el control del balón correspondió al rival, sin que el Tordesillas crease demasiado peligro aun cuando estuvo más tiempo en campo visitante que en el propio. Los de Diezma –que cambió a Gustavo por David Franco para conservar el resultado– lo tuvieron todo a favor cuando a la hora de partido el visitante Javi se tenía que marchar del terreno de juego por expulsión, encarándose con los espectadores en su camino a los vestuarios. No supo aprovecharse de esta circunstancia el conjunto local pese a la profundidad de José María por la banda derecha y el desgate en los flancos de Peña y Pito. Su trabajo no fue aprovechado por los rematadores, el más claro la oportunidad antes mentada de Ricardo.
La conclusión que se puede extraer tras el partido es que el Real Ávila sigue teniendo demasiadas carencias y necesita un jugador que fortalezca la defensa y alguien que ponga orden y sentido en el juego del conjunto encarnado, que es el más goleado del grupo VIII. Si ello no sucede, el futuro no parece muy halagüeño.
Real Ávila: Félix, José María, Javi, Tirso, Pascu, Jaime (Piru, m. 68), Iván Cabezudo, Iván Ruiz, Peña (Ricardo, m. 72), Gustavo (David Franco, m. 82) y Pito.
Atlético Tordesillas: Barajas, Ruiz, Javi, Israel, Julián, Oli, Tato, Hompy (Jairo, m. 46), Medrano (Abraham, m. 63), Duque (Víctor Gallego, m. 80) y Toñito.
Goles: 1-0 (Gustavo, m. 28), 1-1 (Pascu en propia puerta, m. 30), 2-1 (Pito, m. 37), 2-2 (Toñito, m. 94).
Árbitro: El zamorano Vaquero Girón, asistido en las bandas por Pescador Hernández e Iglesias Gil. Mostró tarjetas amarillas a los locales Pascu e Iván Cabezudo. Y a los visitantes Julián, Oli y Hompy, expulsando a este último cuando ya se encontraba en el banquillo y a Javi (m. 60).
Incidencias: Encuentro correspondiente a la segunda jornada del grupo VIII de Tercera División, disputado en el estadio Adolfo Suárez ante 300 espectadores. Estreno de banquillos, con un Real Ávila sin publicidad en las camisetas y con el marcador que sigue averiado.