Ángel G. Alameda / El Real Ávila volvió a tropezar en el Adolfo Suárez en una tarde de intercambio de golpes que terminó castigando a los encarnados. El Atlético Astorga, más práctico y contundente en las áreas, se llevó los tres puntos con un 2-4 que duele por el marcador y por la sensación de haber dejado escapar, otra vez, un partido que el Ávila tuvo por momentos en la mano.

Ventaja tempranera y respuesta inmediata

El choque no pudo empezar mejor para los de Marc García. En el minuto 5, Carlos Pérez aprovechó un balón servido por Runy en la frontal para armar un disparo raso que, tras botar traicionero en el deteriorado césped, sorprendió a Llamazares y se convirtió en el 1-0. El gol encendía a la grada y parecía el guion perfecto para que el equipo se aferrara a la solidez en casa.

Sin embargo, la alegría duró muy poco. Apenas cuatro minutos después, un balón largo hacia Cervero generó una segunda jugada mal defendida por la zaga encarnada. El esférico cayó a los pies del ex encarnado Ayoub, que enganchó un disparo seco desde la frontal, ajustado al palo, imposible para Óscar: 1-1 y partido de nuevo en punto de partida, con la sensación de que al Ávila le costaba convertir sus buenos arranques en control real del encuentro.

Dominio sin premio antes del descanso

Con el empate, el Atlético Astorga replegó líneas y cedió balón, cómodo esperando el error local y amenazando a la contra. El Real Ávila asumió el mando, con Carlos Pérez bajando muchos metros para intentar dar sentido a la posesión, pero el equipo se mostró plano en los desmarques y previsible en los últimos metros.

La mejor ocasión llegó pasada la media hora. Fer Díaz rompió por el costado, y se plantó solo ante Llamazares, que respondió con una mano providencial para mandar el balón a córner. Era la jugada que podía haber cambiado el escenario, pero el tramo final del primer tiempo derivó en un encuentro fangoso, como el propio césped, con más interrupciones que fútbol y con las protestas de la grada empezando a hacerse notar ante la falta de claridad ofensiva.

Una segunda parte loca: del 1-2 al 2-2… y al 2-3

Tras el descanso, el Real Ávila salió con una marcha más y rozó el 2-1 en un doble intento. Primero, Grillo probó desde fuera del área y obligó a Llamazares a despejar a córner. En el saque posterior, Carlos Pascual cabeceó con todo y solo el larguero, con la ayuda del meta visitante, evitó el gol encarnado. Cuando el Adolfo Suárez empezaba a creer, llegó el jarro de agua fría.

En el minuto 56, un saque de banda mal defendido acabó en una volea impresionante de Dani Ceinos desde la frontal, que voló hacia la escuadra para firmar el 1-2. El golpe obligó a Marc García a mover ficha: entraron Gonzalo Serrano, Vitolo y Dani Sánchez para agitar el partido. La reacción fue inmediata. En el 64, una acción embarullada tras un balón llovido al área dejó a Diego Lorenzo de espaldas a portería; con un remate de espaldas de cabeza, superó a un Llamazares indeciso en la salida y firmó el 2-2, desatando los ánimos del público.

Pero el Ávila apenas pudo saborear el empate. Tres minutos después, otra acción a balón parado volvió a penalizar. Ceinos colgó una falta lateral al segundo palo y Manso, completamente solo, se lanzó en plancha para conectar un cabezazo imparable que suponía el 2-3. El Real Ávila volvía a verse obligado a remar contracorriente, con un castigo máximo en cada desajuste defensivo.

A la desesperada… y sentencia maragata

Con el marcador en contra y la obligación de sumar, el Real Ávila encerró en su campo al rival en busca, como mínimo, del empate. Fer Díaz dispuso de una ocasión clarísima en el 72, cuando su remate fue sacado bajo palos por Manso, y Gonzalo Serrano probó fortuna desde lejos sin encontrar portería. Runy reclamó un posible penalti tras una acción con Peláez dentro del área, pero el colegiado dejó seguir.

En ese contexto de ida y vuelta, el Astorga encontraba autopistas al contragolpe. Primero avisó en una contra conducida por Albertín, cuyo pase de la muerte solo fue abortado por la anticipación salvadora de Carlos Pascual. Pero ya en el añadido, con el equipo volcado y la línea defensiva muy adelantada, los maragatos no perdonaron: en el 91, una transición rápida dejó a Canito solo ante Óscar para sellar el 2-4 y cerrar una tarde negra para el Real Ávila.

Dudas en casa y obligación de reacción

El pitido final dejó una sensación amarga en el Adolfo Suárez. El Real Ávila repitió errores que le están costando caro en casa: fragilidad en las transiciones, desajustes a balón parado y dificultad para traducir la posesión en ocasiones claras sostenidas. El equipo fue capaz de golpear primero y de levantarse dos veces, pero no supo cerrar su portería ni manejar los momentos clave del partido.

La derrota reabre las dudas sobre la fiabilidad del conjunto encarnado como local y frena el impulso anímico que había supuesto la victoria en Villaviciosa. Con el objetivo del playoff aún sobre la mesa pero cada vez con menos margen de error, el Real Ávila está obligado a corregir su versión en casa y a convertir el Adolfo Suárez en el escenario donde se sume, no donde se escapen puntos que duelen como los de este 2-4 ante el Atlético Astorga, motivo de enorme disgusto y protesta de la afición.

FICHA TÉCNICA
Real Ávila: Óscar López; Urbina (Sarr 77’), Carlos Pascual, Jesús del Amo, Fer Díaz (Prince 77’); Markel Ruiz (Gonzalo Serrano 58’), Carlos Pérez (Vitolo 58’); Adri Carrión (Dani Sánchez 58’), Javi Grillo, Runy; y Diego Lorenzo.
Atlético Astorga: Llamazares; Pedro Augusto (Peláez 46’), Jesu, Manso, Ceinos; Ribeiro, Albertín, Kante, Ivi Vales (David Álvarez 66’); Cervero (Mario 57’) y Ayoub (Canito 74’).
Goles: 1-0 Carlos Pérez (5’), 1-1 Ayoub (10’), 1-2 Ceinos (56’), 2-2 Diego Lorenzo (64’), 2-3 Manso (68’) y 2-4 (Canito 91’).
Árbitro: Ángel Manso Rojas (Segovia), asistido en las bandas por César Iglesias Herrera y Víctor Laín Pérez. Mostró tarjetas amarillas a los visitantes Pedro Augusto (37’), Peláez (80’) y David Álvarez (95’).
Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimo primera jornada del Grupo 1 de Segunda RFEF, disputado en el Estadio Adolfo Suárez, con asistencia de unos 800 espectadores. Antes de comenzar el partido se guardó un minuto de silencio en memoria del abonado del Real Ávila, Jesús Rodríguez.

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