Ángel G. Alameda / El Real Ávila se prepara para recibir este domingo a las 17:00 horas al Lealtad Villaviciosa en el Estadio Adolfo Suárez, en el marco de la cuarta jornada de la liga. El equipo abulense, tercer clasificado y colíder junto al Deportivo Fabril y el Real Oviedo Vetusta, llega con un casillero pleno de victorias después de los tres primeros capítulos, pero su entrenador, Marc García, apela a la prudencia.

Me encantaría llamar a la prudencia y normalizar tanto las derrotas como las victorias, pero sé que es imposible”, reconoce García, consciente de la euforia de la afición tras un arranque perfecto. Aunque entiende la ilusión, insiste en que “el curro diario, la tranquilidad y la prudencia” son la clave, advirtiendo que el optimismo excesivo “no nos ayuda mucho porque se sobrevalora la victoria”. Tras el triunfo ante el Bergantiños, admite haber tenido dudas, pese a sentir que “estábamos haciéndolo casi perfecto”, y subraya la necesidad de mejorar la concentración y el arranque de los partidos para evitar remontadas costosas.

El rival, el Lealtad Villaviciosa, ascendido este año a Segunda Federación, ocupa la decimotercera posición con dos puntos (dos empates y una derrota), tras caer en el minuto 95 ante el Numancia por un gol de falta. García lo describe como “un rival durísimo, superfísico, con gente muy grande” y destaca su peligro a balón parado, liderado por el delantero estadounidense Krehl, que ha ascendido con el Guadalajara, el experimentado defensa Omar Hernández y el centrocampista Marcos. Estos dos últimos igualmente han subido de categoría este año.

En el Real Ávila, la principal incógnita es la presencia de Runy, mientras Urbina y Luis Forcén, ausentes en Langreo, podrían entrar en la convocatoria. García, confiado en su plantilla larga, asegura que “cualquiera puede salir y no notarse la ausencia”.

El arbitraje correrá a cargo del pontevedrés Miguel Oliveira de Dios, en su tercera temporada en la categoría, con un balance de 9 victorias locales, 11 empates y 7 triunfos visitantes, promediando 5,3 amarillas y 0,15 rojas por partido.

Con un enfoque de “día a día” y sin “castillos en el aire”, el Real Ávila busca sumar tres puntos más ante un Lealtad que promete batalla.

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