Ángel G. Alameda / El Real Ávila ha hecho oficial la destitución de Marc García Puig como entrenador del primer equipo, poniendo fin a una etapa que arrancó el pasado verano y que se ha ido deteriorando con el paso de las jornadas. El club ha comunicado su decisión mediante una nota oficial en la que agradece “de corazón” el trabajo, la dedicación y el compromiso del técnico valenciano, así como la implicación mostrada en el día a día y el respeto con el que siempre defendió el escudo encarnado.

El detonante de su cese ha sido la contundente derrota sufrida el domingo en el estadio Adolfo Suárez frente al Atlético Astorga (2-4), segunda caída consecutiva en casa después del 0-2 encajado previamente ante la UD Ourense. Un nuevo golpe en un escenario donde el equipo no ha logrado mostrarse fiable y que ha terminado por agotar la confianza en el proyecto, dejando el banquillo abulense provisionalmente vacío a la espera del nombramiento de un nuevo inquilino.

La trayectoria liguera explica el desenlace. El Real Ávila firmó un inicio ilusionante, invicto durante las seis primeras jornadas y sumando 14 puntos, antes de tropezar en La Albuera frente a la Gimnástica Segoviana, el ‘eterno rival’, en un duelo que marcó el inicio del declive deportivo. Desde aquella derrota hasta la jornada 22, el conjunto encarnado solo ha sido capaz de sumar 17 puntos en 14 partidos, con un balance de cinco derrotas, cinco empates y apenas cuatro victorias, una dinámica que ha ido alejando al equipo de sus objetivos marcados a principio de curso.

La cuerda se tensó definitivamente tras el último tropiezo en casa, que ha dejado al Real Ávila cada vez más lejos de la zona de playoff de ascenso, ahora a cinco puntos, y con una diferencia de diez sobre el descenso que podría reducirse peligrosamente si la mala racha se prolonga. La decisión busca un golpe de timón a tiempo para enderezar una nave que ha pasado de aspirar a pelear por las plazas altas a mirar de reojo hacia abajo.

Marc García, de 35 años, aterrizó en Ávila el pasado verano con el aval de su experiencia en Segunda Federación, categoría en la que anteriormente dirigió al Lleida Esportiu y, antes, durante dos campañas, al Alzira. El Real Ávila le desea “la mayor de las suertes” en su futuro, tanto en el ámbito personal como en el profesional, mientras trabaja ya en la elección del nuevo técnico que deberá reactivar a un equipo llamado, por historia y presupuesto, a competir por cotas más altas en lo que resta de temporada.

Artículo anteriorEl Real Ávila refuerza su ataque con el fichaje de Diego López
Artículo siguienteSara Arribas y Jaime Palop estuvieron en el VII Memorial Ángel Sáez con la selección de Castilla y León