Ángel G. Alameda / El Adolfo Suárez respira la urgencia de quien sabe que el tiempo se agota. Entre el cemento de su graderío, el Real Ávila afila sus garras para un duelo que huele a supervivencia. Este domingo (17:30 horas), el conjunto abulense recibe al Calvo Sotelo de Puertollano en un partido que no es uno más: es el primer acto de una obra donde el guión solo permite un final, la primera victoria de la temporada. Tras dos derrotas consecutivas —2-1 ante el Atlético de Madrid D y Navalcarnero—, el equipo de Jorge Calvo ‘Marchena’ llega al estreno en casa con el peso de la decimoséptima plaza, a un paso del abismo, y la necesidad de enmendar un inicio de curso que sabe a frustración.

El rival, el Calvo Sotelo, no llega en mejor situación. Decimoquinto en la tabla, con un empate y una derrota, el equipo puertollanense aún no ha conocido el sabor del triunfo ni el de marcar un solo gol. Tres goles encajados y cero a favor: un balance que invita a pensar que ambos equipos llegan al choque con la misma desesperación. Pero en el Adolfo Suárez, el Real Ávila tiene la ventaja de jugar ante su afición, esa que, según el técnico, ha demostrado su apoyo incluso en los desplazamientos más duros. “Esperamos una gran afluencia. La gente nos ha acompañado en los partidos fuera, y ahora, en casa, con la necesidad que tenemos, confiamos en que estarán ahí para darnos ese empujón”, declaró Marchena, cuya voz transmite una mezcla de determinación y ansiedad.

EL ERROR NO ES UNA OPCIÓN

El entrenador, en una rueda de prensa donde las palabras pesaban más que nunca, no eludió la gravedad del momento. “Todos los puntos son obligatorios, pero tras dos derrotas, estos tres lo son aún más”, admitió, sin rodeos. Su discurso, sin embargo, no fue el de un hombre derrotado, sino el de un estratega que sabe que el error no es opción. “Hemos cometido errores de bulto, no detalles. Y esos errores nos están lastrando. A balón parado, en situaciones de bloque… Tenemos que ser más contundentes”. Su equipo, humilde y trabajador según sus palabras, ha pasado la semana corrigiendo esos fallos, pero Marchena es consciente de que la teoría no sirve de nada sin la práctica: “Llega la hora de la verdad. Hay que demostrarlo el fin de semana”.

LAS LESIONES SE CEBAN CON EL ÁVILA

Y como si el destino quisiera poner a prueba la resistencia del Real Ávila, las lesiones se han cebado con el equipo. La posible pérdida de Sarmiento por una lesión de ligamento cruzado —pendiente de confirmación— se suma a las bajas de Baba, Cortázar y Adilson. “Es un golpe duro. Sarmiento es un jugador clave, que nos da claridad y personalidad en el ataque”, reconoce el técnico, aunque se aferra a la filosofía del grupo: “Tenemos que sacar rendimiento a lo que hay”. Dieciocho jugadores de la primera plantilla disponibles, dos canteranos para completar el equipo, y una mentalidad que no admite excusas. “No es cuestión de suerte, aunque a veces lo parezca. Son situaciones incontrolables, pero estamos trabajando para estar preparados”.

El Calvo Sotelo, por su parte, llega con una mentalidad ofensiva, pero Marchena no espera que arriesguen tanto en el Adolfo Suárez. “Probablemente intenten esperar nuestros errores, jugar un partido largo… Pero nosotros nos centramos en nosotros. Queremos imponer nuestro juego, generar superioridad en campo contrario y mostrar esa intensidad que nos define”.

Así, entre el clamor de una afición que no quiere ver a su equipo hundirse y el sudor de unos jugadores que saben que el margen de error es cero, el Real Ávila salta este domingo a un campo que será testigo de su primera gran batalla de la temporada. No hay espacio para el miedo, ni para la duda. Solo para la victoria. Porque en el fútbol, como en la vida, a veces no hay segunda oportunidad para los primeros pasos. Y el Adolfo Suárez no perdonará.

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