Ángel G. Alameda / Los miles de aficionados encarnados que se dieron cita en el Adolfo Suárez soñaron durante muchos minutos con recibir a un grande del fútbol español. El sueño estuvo a punto de cumplirse porque el Real Ávila se puso por delante gracias a su capitán Carlos Pascual… pero el Rayo Vallecano le dio la vuelta con dos puñaladas en forma de gol cuando ya se acariciaba la gloria, con goles de Isi Palazón y Álvaro García, en una eliminatoria de Copa del Rey que ya estaba escrita en franjirrojo.
Si algo define a la Copa del Rey es su magia: esa capacidad de permitir que un equipo humilde se vista de profesional por un día y desafíe a los gigantes. El Real Ávila conoce bien esa sensación. Eliminó al Real Oviedo el curso pasado; llevó al límite al Real Valladolid. Y esta temporada volvió a acariciar el milagro pero el desenlace fue extremadamente injusto.
Ciudad y estadio en pie
Desde primera hora, Ávila entera se volcó con su equipo. Familias enteras caminando al estadio, niños soñando en las vallas, bufandas al cielo, gargantas afinadas para un partido histórico. La grada ya latía mucho tiempo antes del inicio.
La fiesta empezó incluso antes del pitido inicial: homenaje a leyendas que lucieron las dos camisetas —Felines, Chino Zapatera, Argenta, Lorenzo Benito, Brotón, José María Martínez—, ovaciones interminables y un Adolfo Suárez abarrotado por cerca de 6.000 almas, récord de asistencia al vetusto estadio que pronto cumplirá medio siglo de existencia y donde los espectadores aguantaron estoicamente la gélida temperatura reinante.
Primera parte: el Real Ávila domina, la suerte le esquiva
El Real Ávila salió sin miedo. Sin complejos. Sin frenos. Y jugó a tumba abierta. Runy avisó a los cuatro minutos, y en el 17 acarició el 1-0 con una volea ajustadísima. Tres después, Diego Lorenzo firmó un cabezazo a la madera que dejó helados a los aficionados rayistas.
Los de Íñigo Pérez no encontraban el sitio. Fran Pérez fue el único rayo de luz visitante antes del descanso, pero Samu Rodríguez repelió todo. El Ávila, mientras, seguía sumando ocasiones. Otra volea de Runy, desviada a última hora por Balliu, certificaba que el Primera sufría. Mucho. Los nueve remates del Real Ávila por solo uno del Rayo dejaban claro quién mandaba.
Carlos Pascual enciende la mecha
La segunda parte empezó igual que terminó la primera: con el Ávila empujando. Y el premio llegó. Un córner botado por Runy, un resbalón de Isi y de Pathé Ciss, y Carlos Pascual, exrayista de corazón encarnado, cazó el balón en el segundo palo para hacer el 1-0.
Gol, explosión, locura, temblor en las gradas. Ávila entera gritando un gol que sabía a gesta. Por su pasado franjirrojo, Pascual pidió perdón hacia el fondo visitante, pero el Adolfo Suárez lo elevaba a héroe.
El Rayo se asfixia, el Ávila acaricia la proeza
El Rayo reaccionó con cambios: Álvaro García, De Frutos, Unai López, Chavarría… nombres habituales de Primera para intentar doblar a un Segunda RFEF que no se dobló. El Real Ávila seguía firme atrás y vertical arriba. Runy tuvo el 2-0. Gonzalo Serrano rozó otro gol en un centro de Adri Carrión. El estadio rugía. Los “¡sí se puede!” retumbaban. El gigante sufría.
Minuto 93: la puñalada más cruel
El tiempo añadido cayó como un jarro de agua helada: siete minutos. El Rayo, desesperado, moría por dentro. Pero el fútbol, ese viejo traidor, golpeó sin piedad.
En el 93’, un balón dividido cayó en el área. Pathé Ciss lo bajó, Álvaro lo intentó e Isi, a la media vuelta, silenció el estadio. 1-1. Prórroga y mazazo. El Real Ávila herido pero aún con posibilidades.
Prórroga: heroísmo encarnado, piernas agotadas
Los 30 minutos extra fueron de resistencia. De fe. De supervivencia. Las piernas del Ávila ya no respondían, pero el corazón sí. Fer Díaz puso a prueba a Cárdenas en el 107′. La grada no dejó de empujar ni un solo segundo.
Carlos Pascual, reventado, se retiró en el 116’. Un símbolo. Un capitán exhausto de tanto darlo todo.
Y cuando el destino apuntaba a los penaltis, cuando Samu ya calentaba guantes para la épica, llegó otro golpe demoledor.
Minuto 119: la guinda que faltó… la que se llevó el Rayo
De Frutos centró desde la derecha. Álvaro García apareció entre todos, se elevó y remató de cabeza a la red.
1-2. La eliminatoria se escapaba. El sueño se rompía. La ciudad quedaba congelada, esta vez no por el frío, sino por la injusticia.
Un Real Ávila gigante, una derrota que engrandece
El Real Ávila cayó, sí. Pero no perdió. Ganó orgullo. Ganó respeto. Ganó una ciudad entregada. Ganó una noche imborrable.
A veces el fútbol te arrebata lo que mereces. Pero también te regala algo: la certeza de ser más grande de lo que creías.
La Copa del Rey se marchó. Pero la memoria se queda: un estadio lleno, un equipo sin miedo, un capitán héroe, un rival europeo temblando, una ciudad orgullosa.
Una noche que queda para la historia del club centenario.
FICHA TÉCNICAReal Ávila: Samu Rodríguez; Urbina, Carlos Pascual (Camero 118’), Doumbia, Fer Díaz; Sarr (Adri Carrión 61’) Markel Ruiz (Sebas 83’), Vitolo, Runy (Prince 82’); Carlos Pérez (Sissé 71’); y Diego Lorenzo (Gonzalo Serrano 61’).Rayo Vallecano: Dani Cárdenas; Balliu, Pathe Ciss (Leujene 96’), Luiz Felipe, Vertrouwd (Chavarría 58’); Oscar Valentín (Ratiu 71’), Gumbau (Álvaro García 58’); Samu Becerra (Unai López 59’), Isi Palazón, Fran Pérez y Sergio Camello (Jorge de Frutos 58’).Goles: 1-0 Carlos Pascual (49’), 1-1 Isi Palazón (93’) y 1-2 Álvaro García (119’).
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