@deportesavila / El Rayo Abulense ha superado con nota una de esas pruebas de fuego que marcan el carácter de un equipo. En un escenario de los que ya quedan pocos, un campo de tierra donde el fútbol se vuelve más físico y menos estético, los rayistas tiraron de oficio y autoridad para llevarse los tres puntos de Ramacastañas con un contundente 1-4 ante un rival necesitado y correoso.

Desde que el balón echó a rodar, el Rayo —vistiendo en esta ocasión su segunda equipación de color negro— salió decidido a no dejarse sorprender. Los primeros compases fueron un monólogo visitante, con ocasiones claras y un gol anulado que presagiaban lo que estaba por venir. Tuvo que aparecer el portero local con varias intervenciones de mérito para retrasar lo inevitable.

Fue en el minuto 34 cuando se rompió el muro: en un saque de esquina, Pichu cazó un balón en la frontal y su disparo, desviado por Cesillar, acabó en las mallas para poner el 0-1. Sin embargo, la alegría duró poco. Apenas dos minutos después (min. 36), en una acción polémica tras una falta lateral donde se reclamó una clara falta sobre el portero rayista no señalada, los locales aprovecharon un rechace para firmar el empate.

Sergio y el capitán ponen tierra de por medio

El Rayo no se amilanó ante la adversidad ni ante el bloque bajo propuesto por el conjunto local. Antes de enfilar el túnel de vestuarios, la pizarra volvió a funcionar: otro córner servido con precisión permitió a Sergio conectar el balón para subir el 1-2 al marcador.

Tras el descanso, el Rayo Abulense salió con la lección aprendida y la ambición de sentenciar. El dominio se tradujo en tranquilidad en el minuto 66, cuando Pichu filtró un pase quirúrgico entre líneas para que el capitán, en un mano a mano lleno de templanza, batiera al meta local para el 1-3.

Pichu cierra una tarde magistral

Con el tercer tanto, el equipo local bajó los brazos ante la superioridad física y táctica de los abulenses. El «monólogo negro» continuó y en el minuto 74, Pichu redondeó su gran actuación personal firmando el 1-4 definitivo. Los últimos minutos fueron un asedio constante de un Rayo que pudo ampliar la renta antes del pitido final.

El Rayo Abulense solventa así una salida complicada ante un rival luchador que, a buen seguro, venderá cara su piel en la pelea por la permanencia. Al finalizar el encuentro, el club quiso resaltar el excelente trato recibido por parte del equipo local en el postpartido, demostrando que la rivalidad se queda sobre la tierra de juego.

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