Ángel G. Alameda / El Colegios Diocesanos afronta este sábado 25 de abril a las 16:00 horas en Sancti Spíritu uno de los partidos más importantes de la temporada. El conjunto abulense recibe al Mirandés B con la urgente necesidad de sumar una victoria que le permita acercarse de forma casi definitiva a la permanencia en Tercera RFEF.
El equipo dirigido por Iván Lastras llega a la cita en un momento delicado tras encadenar cuatro derrotas consecutivas, una dinámica negativa que ha encendido las alarmas pese a que los amarillos mantienen la decimotercera posición con 33 puntos, ocho por encima de la zona de descenso, pero quedando solo nueve puntos en juego.
El objetivo es claro: romper la mala racha y reencontrarse con un triunfo que se resiste desde hace casi un mes. Enfrente estará un Mirandés B que, séptimo con 44 puntos, afronta el encuentro sin presión clasificatoria, con la permanencia asegurada y sin opciones de alcanzar los puestos altos. Sin embargo, los rojillos tampoco atraviesan su mejor momento, ya que solo han logrado una victoria en sus últimos siete compromisos, precisamente ante el Unionistas B, último rival del Diocesanos que se llevó el domingo pasado los tres puntos de la capital abulense que le han servido para salir de la posición de colista.
El precedente de la primera vuelta fue el primer revés que sufrieron los amarillos a domicilio después de cuatro victorias y tres empates fuera. Cayeron con contundencia por 3-0 en Miranda de Ebro en un encuentro que quedó prácticamente sentenciado en la primera media hora. Aquel día jugó con los vencedores el delantero Unax, actualmente en dinámica del primer equipo del Mirandés en Liga Hypermotion, donde ha firmado tres goles en siete partidos, a los que suma otros siete con el filial.
Más allá de lo deportivo, el choque estará marcado por las numerosas bajas que arrastra el conjunto colegial. Iván Lastras no podrá contar por lesión con Álex Sola, Faysel, Jorge Rodríguez, Bassirou y Aitor Asensio, a los que se suma la ausencia de Josito por paternidad. Una situación que obligará al técnico a completar convocatorias con jugadores juveniles, habiendo trabajado en los entrenamientos con limitaciones durante la semana.
En este contexto, el papel de la afición se presenta como clave. El Diocesanos apela al apoyo de su gente para convertir Sancti Spíritu en un fortín y empujar al equipo hacia un triunfo que puede valer una permanencia. No será un partido más: en juego está el futuro inmediato del club en la categoría.






