Un momento del encuentro. Foto: @diocesavila

Isabel Ferrero / El Colegios Diocesanos encajó este domingo una dolorosa derrota en el campo de Sancti Spíritu. El conjunto abulense cayó por la mínima (0-1) ante el Unionistas B, que llegaba a Ávila como farolillo rojo del grupo. Un gol en el minuto 88 decidió un partido gris y dejó a los locales con su cuarta derrota consecutiva, agravando una situación que, aunque aún no es dramática, comienza a ser preocupante.

A pesar de que los colegiales cuentan con ocho puntos de ventaja sobre los puestos de descenso y restan solo nueve en juego, la sombra del arrastre desde Segunda Federación planea con fuerza. Con el Burgos B ya descendido y la posible caída de Real Valladolid B y Astorga, cualquier tropiezo puede resultar fatal.

Un primer tiempo sin fútbol

El Unionistas B fue el primero en avisar. En el minuto 10, un remate visitante se estrelló en el travesaño. Los salmantinos siguieron buscando la portería de Mario Velayos, que respondió con solvencia: detuvo un disparo de Cañedo y forzó un córner ante un intento de Alomar.

Por contra, el Diocesanos apenas generó peligro. Su única ocasión reseñable llegó al filo del descanso, con un cabezazo de César Robles que se marchó ligeramente desviado. Poco más ofreció un equipo mermado por las bajas y falto de ideas en ataque.

Gol anulado, dominio estéril y mazazo final

La segunda parte arrancó con el mismo guion. Unionistas B siguió dominando y logró un gol por medio de Alomar que fue anulado correctamente por falta previa. A partir de ese momento, los locales intentaron reaccionar y buscaron el empate con más voluntad que acierto. Hugo Jiménez cabeceó fuera por poco en una de las mejores ocasiones locales.

Sin embargo, cuando el partido agonizaba, llegó el golpe definitivo. A falta de dos minutos para el final, Joel —que acababa de saltar al campo— remató cruzado un saque de banda y estableció el 0-1. El tanto silenció Sancti Spíritu y certificó la cuarta derrota seguida de los abulenses.

Tres finales por delante

La derrota duele especialmente por el rival y por el momento. El Diocesanos, muy lastrado físicamente y con importantes ausencias, se complica la vida cuando parecía tener la permanencia casi asegurada.

Ahora solo quedan tres partidos para cerrar el curso: dos en casa ante Mirandés B y Palencia Cristo Atlético; y uno fuera en Villaralbo.

Son tres auténticas finales. El equipo necesita sumar cuanto antes los puntos que le garanticen la salvación matemática y alejen definitivamente el fantasma del descenso. La afición espera una reacción urgente en las próximas jornadas.

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