Ángel G. Alameda / Hay lugares a los que el ser humano puso nombre de demonio por algo. Rincones de piedra donde el viento cambia de humor sin avisar, donde la niebla borra los caminos en cuestión de minutos y donde la montaña recuerda, a quien se atreve a subirla, que allí arriba manda ella. El Corral del Diablo es uno de esos lugares. Y mañana sábado 26 de septiembre, por novena vez, cientos de corredores volverán a llamar a su puerta.
Nava del Barco, pequeño pueblo abulense acurrucado a los pies de la Sierra de Gredos, acogerá la IX edición del Trail Corral del Diablo, una carrera que se ha convertido en cita obligada para los amantes de la montaña más auténtica. Dos distancias, 300 dorsales y un escenario incomparable, el Parque Regional de Gredos, para una jornada en la que el reloj importa, pero la montaña importa más.
Ascenso hacia el cielo de granito
La prueba reina, el Sky Trail de 29 kilómetros y 1.600 metros de desnivel positivo, no es una carrera cualquiera. La propia organización la define sin rodeos: se trata de una prueba de alta montaña a todos los efectos, por la orografía, la altitud y su complejidad técnica.
El recorrido es una travesía por el alma de Gredos. Los corredores partirán a las 9:00 horas desde la calle Egido para adentrarse en la garganta de Galín Gómez, cruzar la zona de Majalloso y el Barquillo de los Riscos, y encaramarse después a la cuerda de Riscos Altos, por encima de los 2.200 metros. Allí les aguardará el pico del Mosquito (2.249 m), antes de descender al Regajo de los Perros y afrontar el gran desafío del día: la cima del Corral del Diablo, a 2.366 metros de altitud.
Desde lo más alto, la carrera se precipita hacia la laguna de la Nava, espejo de agua glaciar a 1.950 metros, para continuar por la senda AV-39 hasta el paraje de Navacasera. Tras cruzar la garganta de la Nava, el trazado avanza por el sendero de la Cebea hasta Peñagorda, donde espera una última subida a la Porrilla antes del regreso triunfal al pueblo por el valle del arroyo del Berrocal.
El Trail, la puerta de entrada a la montaña
Para quienes prefieran medir sus fuerzas sin rozar las nubes, el Trail de 16 kilómetros y 600 metros de desnivel positivo saldrá a las 9:15 horas desde el mismo punto. Su techo estará en los 1.450 metros de Majalloso, donde se ubica el primer avituallamiento y control. Desde allí, los corredores atravesarán el paraje del barquillo de Mingo Juan para descender a Navacasera, punto en el que su recorrido se funde con el de la distancia larga.
Esta prueba abre además sus puertas a los más jóvenes: podrán participar menores nacidos en 2009 y 2010, siempre con autorización firmada por sus padres. Para la distancia de 29 kilómetros será imprescindible ser mayor de edad.
Contra el reloj y contra la montaña
En el Corral del Diablo, el tiempo es un juez implacable. La organización ha fijado barreras horarias que los corredores deberán superar para seguir en carrera. En el Sky Trail, habrá que alcanzar el avituallamiento de Majalloso antes de 1 hora y 30 minutos, el pico del Mosquito antes de 4 horas, Navacasera antes de 5 horas y 15 minutos, Peñagorda antes de 5 horas y 30 minutos y cruzar la meta antes de 6 horas y 30 minutos. En el Trail, el tiempo máximo para completar el recorrido será de 4 horas y 30 minutos.
A lo largo del camino, los corredores encontrarán avituallamientos líquidos y sólidos. En el Sky Trail estarán situados en Majalloso, Barquillo de los Riscos, Laguna de la Nava, Fuentelosa, Camino del Pico Cebollar y Peñagorda, además de la meta. En el Trail, en Majalloso, Camino del Pico Cebollar y Peñagorda. Aun así, la organización recuerda que en alta montaña la autosuficiencia es una virtud obligada: cada corredor deberá llevar líquido y comida adicional.
La mochila, el mejor seguro
Gredos no perdona la imprudencia. Por eso, el reglamento establece un material obligatorio que será revisado antes de la salida: quien no lo lleve, no podrá tomar parte en la carrera.
Para el Sky Trail será imprescindible portar vaso, zapatillas de trail, cortavientos o chubasquero de manga larga, sistema de hidratación de al menos medio litro, manta de supervivencia y teléfono móvil. En el Trail bastará con vaso, zapatillas de trail y teléfono móvil. En función de la meteorología, la organización podrá exigir además gorro o buff, guantes, silbato, mallas largas o pirata y chaqueta impermeable con capucha.
Un paraíso que se protege
Correr por un espacio natural protegido es un privilegio, y el Trail Corral del Diablo lo trata como tal. Arrojar cualquier residuo supondrá la descalificación inmediata, al igual que atajar senderos, dañar la flora o molestar a la fauna. La organización pide incluso a los corredores que marquen sus geles y barritas con el número de dorsal, una pequeña firma que simboliza un gran compromiso: que la montaña quede exactamente como estaba antes del paso de la carrera.
Tras la prueba, el equipo organizador recorrerá de nuevo todo el trazado para retirar balizas, recoger posibles residuos y analizar el impacto del evento. Porque el Diablo presta su corral, pero exige devolverlo intacto.
Los dorsales podrán recogerse en el Hotel Rural La Galamperna (camino Los Pozos, s/n), hoy 25 de septiembre de 19:00 a 21:00 horas y mañana 26 de septiembre desde las 7:30 horas hasta media hora antes de la salida.
Premios para los mejores… y para los de casa
Habrá trofeos para los tres primeros clasificados masculinos y femeninos de la general y de las categorías Sénior, Máster 40 y Máster 50 en ambas distancias. El Trail contará además con premio para el mejor Júnior, y las dos pruebas reconocerán al mejor corredor y corredora local. También habrá premio para el club más numeroso.
Los servicios al corredor incluyen dorsal, cronometraje por chip, avituallamientos, asistencia médica, seguro de accidentes y responsabilidad civil, bolsa del corredor, duchas, comida final, sorteo de regalos y medalla finisher para quienes completen el recorrido.
El desafío espera
Este sábado, cuando el sol empiece a calentar el granito y las primeras zancadas rompan el silencio de Nava del Barco, comenzará una nueva batalla entre el corredor y la montaña. Unos buscarán el podio; otros, simplemente, la satisfacción de mirar desde los 2.366 metros y saber que llegaron hasta allí con sus propias piernas.
Porque al Corral del Diablo no se va solo a correr. Se va a demostrar que, a veces, los valientes también saben bailar con el diablo… y regresar para contarlo.






