@deportesavila / El fútbol, en ocasiones, se decide por detalles mínimos que cambian el destino de 90 minutos en un abrir y cerrar de ojos. Eso fue lo que le sucedió al Rayo Abulense en su visita de este fin de semana al Bosco de Arévalo en el partido que enfrentaba al líder con el tercer clasificado. Una decisión arbitral y una expulsión prematura dinamitaron un partido que los de la capital habían madurado con orden y ambición desde el pitido inicial.
El minuto 12: el punto de inflexión
El Rayo saltó al césped concentrado, sabiendo lo que había en juego. De hecho, antes del primer paso por el cronómetro de los diez minutos, Víctor tuvo en sus botas el 0-1 tras superar al portero local, pero el balón no encontró la red por muy poco.
Sin embargo, en el minuto 12, el guion saltó por los aires. Una pérdida en la medular propició una contra local por banda derecha; el centro atrás terminó en un remate que un defensor rayista intentó despejar, pero el colegiado interpretó mano. El castigo fue máximo: penalti y tarjeta roja para Hernán. Con un hombre menos y el 1-0 en el marcador desde los once metros gracias a la pena máxima transformada por Daniel Álvarez, el Rayo se vio obligado a escalar una montaña que poco después se hizo más empinada con un zapatazo lejano de los locales, a cargo de Rodrigo Martín que supuso el 2-0 en el minuto 18.
Coraje ante la adversidad
Lejos de hundirse, el equipo rayista dio una lección de orgullo. Con un jugador menos y sin realizar cambios inmediatos, empezó a dominar el balón y a marcar el ritmo. Víctor, en un mano a mano, y Jorge, con un cabezazo en el segundo palo, rozaron el gol que hubiera metido al equipo en el partido antes del descanso.
Tras la reanudación, la insistencia continuó con unos muy activos Alex y César por las bandas. Pero el riesgo de jugar con la defensa tan adelantada pasó factura: en el 64, un pase entre líneas permitió al delantero local Daniel Álvarez batir por arriba al portero para el 3-0. Aun así, el Rayo gritó rebeldía: César robó un balón en la salida rival y, con un disparo magistral desde la distancia, firmó el 3-1 en el 58 (minuto real de la acción) devolviendo la fe a la expedición.
Un final castigado por el cansancio
El esfuerzo físico de jugar en inferioridad durante más de una hora acabó pasando factura a los rayistas. En el minuto 74, otro desmarque a la espalda de la defensa supuso el 4-1, que suponía el hat-trick de Daniel Álvarez y ya en el tramo final, un error en una cesión atrás permitió a los arevalenses cerrar el definitivo 5-1.
Pese a la dureza del resultado, la plantilla del Rayo Abulense volvió a sentir el calor de la afición desplazada, que no dejó de alentar en ningún momento en una grada repleta de público, ávido de contemplar uno de los mejores partidos que puede ofrecer la Primera División Provincial de Aficionados entres dos aspirantes al título y al ascenso. El vestuario visitante, aunque dolido, mantiene la cabeza alta: la temporada no ha terminado y las opciones matemáticas siguen vivas.
Desde ya, el Rayo vuelve al trabajo con un solo objetivo: preparar la «final» del próximo domingo en casa frente a Las Navas, invicto en las cinco últimas jornadas, con cuatro victorias y un empate. Ante su afición y sus socios, en Sancti Spíritu el equipo buscará resarcirse para seguir peleando partido a partido. Poco después, el Bosco de Arévalo y el Real Ávila Promesas -primer y segundo clasificados, separados por un solo punto- se enfrentarán en el Estadio Adolfo Suárez. Dos partidos que no deberán perderse los aficionados al fútbol.
















































