Ángel G. Alameda / El deporte abulense encara 2026 con una mezcla de ilusión, resistencia y ambición. Ilusión por los retos que se abren para clubes y deportistas; resistencia porque competir desde Ávila nunca ha sido sencillo; y ambición porque, pese a las limitaciones estructurales, económicas y climáticas, el talento sigue brotando en cada disciplina. En una provincia donde las instalaciones escasean, las ayudas son limitadas y el invierno aprieta, el mérito de mantenerse competitivo —ya sea en la élite o en la base— se multiplica.
El fútbol, bandera de la ilusión colectiva
Si hay un nombre propio que acapara buena parte de las miradas en este arranque de año es el Real Ávila. El conjunto encarnado se ha posicionado para luchar por el ascenso a Primera Federación, un salto que supondría rozar el fútbol profesional y evocar tiempos pasados en la ya extinta Segunda División B. El sueño está ahí, vivo, y el Adolfo Suárez vuelve a latir con fuerza.
En categorías inferiores, el Colegios Diocesanos aspira a consolidarse en Tercera RFEF, un objetivo que, de lograrse, sería todo un éxito. En el fútbol regional, la Cebrereña continúa su proceso de renovación con una plantilla más joven, buscando asegurar la permanencia y sentar bases de futuro. En cantera, brillan especialmente los cadetes del Diocesanos, segundos en Primera Regional solo por detrás del Real Valladolid, mientras que el Real Ávila infantil pelea por recuperar la categoría perdida desde una meritoria tercera posición.
El crecimiento del fútbol femenino
El fútbol femenino sigue ganando terreno en la provincia. Pese a la desaparición del Milagrosa-Las Nieves, el número de equipos en categorías regionales ha crecido hasta cinco en esta temporada. Tres de ellos pertenecen al Colegios Diocesanos, con especial mención al conjunto que compite en la Liga Gonalpi, realizando una notable campaña en su estreno. Arévalo también aporta su granito de arena con dos equipos, entre ellos el Bosco, segundo clasificado en Segunda Regional Juvenil/Cadete y con opciones reales de ascenso.
Baloncesto y fútbol sala, con objetivos claros
El Óbila Club de Basket quiere que 2026 sea el año del salto a Segunda FEB. Tras varias temporadas en la actual Tercera FEB, el equipo verderón, con una plantilla cada vez más abulense, sueña con pelear por el ascenso sumando algún efectivo más a la plantilla.
En fútbol sala, el Tierra Castellana Ciudad de Arévalo se mantiene séptimo en Tercera División, pero a solo seis puntos del liderato, lo que invita al optimismo de cara a la segunda vuelta. Por su parte, los equipos masculino y femenino del Ávila Sala atraviesan una etapa de transición, con el objetivo prioritario de consolidar proyectos sólidos de futuro.
Deportes en reconstrucción y expansión
El Onyx Solar Balonmano Ávila sigue dando pasos firmes tras el regreso del balonmano a la capital más de una década después. En voleibol, el crecimiento es sostenido gracias al trabajo de clubes como Muralla de Ávila y Voleibol Abulense, a los que se suman los de Sotillo de la Adrada y El Tiemblo.
El hockey sobre patines, con el Vettonia como estandarte, apunta alto, con varios de sus equipos en disposición de pelear por títulos en ligas de Madrid y Castilla y León. El rugby, aunque lejos de su regreso competitivo, mantiene viva la llama a través de un proyecto inclusivo que ha calado en la ciudad.
El pulso del deporte individual
En ciclismo, Ávila vive una etapa de reducida presencia en la élite, con Paco Mancebo, incombustible a los 50 años, y David González como referentes en el pelotón profesional. En otras disciplinas, Nacho Pérez aspira a brillar de nuevo en gravel y MTB, Noel Martín sigue siendo una referencia en pista y ciclismo adaptado, y las bases garantizan protagonismo abulense en el calendario autonómico y madrileño.
El atletismo vuelve a ofrecer nombres ilusionantes: Carla Jiménez, Ryan Barcala o Álvaro Monfort entre los jóvenes; Luismi Sánchez Blanco y Antonio Rodríguez en máster; Likina Amebaw y Diego Jiménez en la élite; y la posibilidad de que Andrea Jiménez recupere su mejor versión. En atletismo adaptado, Ánder Olaso y Lucía Peña apuntan alto.
Artes marciales, agua y motor
El kárate seguirá aportando medallas con Óscar Arribas y Lucía Sánchez en parakarate. En boxeo, el navero Rodrigo Sánchez es la gran esperanza en campeonatos nacionales e internacionales.
En salvamento y socorrismo, Iván Romero continúa siendo un valor seguro a nivel nacional e internacional, con la joven promesa Borja González Gallego creciendo a su estela. En natación, el C.N. Ciudad de Ávila mantiene su protagonismo con nombres como Manuel Delgado y Álvaro San Segundo, mientras que Arturo Aguilar sigue siendo aspirante a todo en piragüismo.
El motocross tendrá acento abulense con Manuel López Carreras, Celso Rodríguez, Natalia Rosado y Carlos Martín, sin olvidar la presencia del UCAV Racing en el Campeonato de España GT.
Talento, experiencia y ejemplo
El tenis espera el regreso pleno de Daniel Rincón tras su lesión, mientras que la golfista Marta Muñoz buscará mejorar sus resultados. En gimnasia, Álvaro Zurdo y Blanca Pindado parten como aspirantes a nuevos títulos nacionales, al igual que el tiro con arco con Luis Caídas al frente de los arqueros abulenses.
Los caballos volverán a ofrecer éxitos con la Yeguada Arroyomonte en doma clásica, Agustín Fernández y Daniel Martín en TREC, y en hípica jinetes como Jaime Gabarrón o Daniel Casajús. En deporte adaptado, Álex González seguirá demostrando que no hay límites cuando el talento se combina con pasión, ya sea jugando al fútbol, fútbol sala, pádel o atletismo.
Y, como faro eterno del deporte abulense, el alpinista Carlos Soria seguirá siendo noticia haga lo que haga en la montaña. Porque más allá de cumbres y récords, su ejemplo continúa inspirando a generaciones enteras.
2026 se presenta, así, como un año de retos y esperanza para el deporte abulense: un calendario exigente, sí, pero también una oportunidad para demostrar que, incluso desde la dificultad, Ávila sabe competir, soñar y resistir.






