@deportesavila / David González (Ávila, 1993) sonríe al recordar cómo, de niño, ganaba carreras a ciclistas mayores en su pueblo natal de Fontiveros. Hoy, con tres Grandes Vueltas en las piernas y un papel decisivo en el tercer puesto de Tom Pidcock en la última Vuelta a España, el corredor del Pinarello Q36.5 ha encontrado su lugar en el pelotón: ser el gregario que aupa a otros al podio. «Me gusta más trabajar para el equipo que buscar resultados individuales. Tienes menos presión y rindo mejor así«, confiesa a Ainara Hernando en Ciclismo a Fondo, con la humildad que define su carrera.
De velocista a «hombre de equipo«: la reinvención de un abulense
González llegó al profesionalismo como sprinter en el Caja Rural, pero en el equipo italiano ha descubierto su verdadera vocación. «En la Vuelta pasada me sorprendí a mí mismo. Empecé disputando sprints —fui sexto en la primera etapa— y acabé siendo clave en las fugas del Angliru y en Galicia para ayudar a Pidcock«. Su perfil versátil —bueno en media montaña y con «chispa» para finales— le permite ser un comodín en un equipo sin un velocista puro.
«Antes me obsesionaba con ganar, pero ahora disfruto más siendo el último eslabón de un éxito colectivo. El ciclismo moderno es muy frío, somos números, pero cuando ves a un compañero en el podio y sabes que has contribuido… eso no tiene precio«.
El último mohicano de Ávila: «Aquí el ciclismo se ha muerto«
González es, junto a Francisco Mancebo (50 años), el único profesional en activo de una provincia que fue cuna de leyendas como Julio Jiménez o Carlos Sastre. «Me da pena. En Ávila apenas quedan dos o tres chavales en amateur. Antes había escuelas de ciclismo, ahora los padres están siempre trabajando y los niños no tienen referentes«.
Su conexión con el pasado es David Navas, excorredor y amigo de Jiménez, con quien comparte cafés y anécdotas. «Me contaba cómo era el ciclismo de antes, con menos tecnología pero más pasión«. De Sastre, su vecino (vive a 200 metros de su tienda), destaca su cercanía: «Es un crack, pero mi ídolo fue Contador. Verle ganar en el Angliru entre la niebla… eso marca«.
¿El problema? «Las nuevas generaciones vienen con menos ganas de sufrir«. El ciclismo, advierte, exige una entrega que pocos están dispuestos a asumir.
Del fútbol a la bici: «Ganaba y me enganché»
Su historia con el deporte comenzó en Fontiveros, su pueblo de 900 habitantes. «Jugaba al fútbol, pero en bici batía a los mayores. Con siete años me federé, aunque no había categoría para mí«. El Tour en la tele de casa y las victorias locales le convencieron: «Elegí el ciclismo porque ganaba«.
El salto a profesionales llegó de la mano de Rubén Peris, su director en el Caja Rural amateur. «En mi último año como sub-23 gané seis o siete carreras. Él me ayudó a dar el paso. Le debo mucho«.
El precio de la élite: «Es una burbuja que atrapa«
Correr el Giro de Italia fue un sueño cumplido, pero también una lección de dureza. «Me puse malo, pero seguí luchando. Allí vi que los españoles somos muy duros: De la Cruz y yo terminamos el Giro entre los cuatro españoles que lo lograron«.
Sin embargo, el ciclismo moderno tiene un lado oscuro: «O te adaptas o estás muerto«. Habla de la presión por los datos, la vida en altura, la distancia familiar y el control obsesivo de la alimentación. «Vives en una burbuja. Dejas de lado a los amigos, a tu familia… Mi hijo Luca (3 años) ya llora cuando me voy a concentrar«.
Para sobrellevarlo, ha empezado a ir al psicólogo. «Quiero cambiar mi mentalidad. Disfruto de este viaje, pero no quiero que mi hijo sufra lo que yo he sufrido«.
El motor invisible: Elena y Luca
Tras cada etapa, cada sacrificio, está su familia. «Elena, mi mujer, es una supermujer. Tiene una clínica, cuida de nuestro perro, de Luca y… de mí. Sin ella, no sería nada«. Su deseo para su hijo es simple: «Que sea feliz, aunque ojalá elija el ciclismo. Pero sin tanto sufrimiento«.
El futuro: preparar, no destruir
Cuando cuelgue la bici, González quiere devolver al ciclismo lo que el ciclismo le dio. No como entrenador de élite, sino de amateurs. «He visto cómo los preparadores solo miran números y acaban con los chavales. Quiero trabajar el plano humano, que disfruten sin agobios. El ciclismo no puede ser solo sufrimiento«.
Ficha técnica: David González
- Edad: 30 años (1996).
- Equipo: Pinarello Q36.5 (2ª temporada).
- Palmarés destacado:
- Dos etapas en el Trofeo Joaquín Agostinho (2023 y 2024)
- 6º en la 1ª etapa de la Vuelta a España 2025.
- Clave en el 3º puesto de Tom Pidcock en la Vuelta 2025.
- Participación en Giro de Italia 2026 y Tour de Flandes.
- Estilo: Gregario polivalente (media montaña, fugas).
- Ídolos: Alberto Contador, Carlos Sastre.
Epílogo. David González es el retrato de un ciclista de otro tiempo: leal, humilde y consciente de que el verdadero triunfador no siempre es quien levanta los brazos. En un deporte cada vez más individualista, él elige ser el viento que empuja a otros hacia la gloria. Y en Ávila, mientras la grupetta se desvanece, su historia sigue pedaleando contra el olvido.






