Pablo Lastras nada más sufrir la caída en el Giro

La estrategia de combate, también en ciclismo, requiere planificación en la preparación y resolución y contundencia en la ejecución. Pablo Lastras lo había preparado y planificado. Incluso había cometido el error de anunciarlo unos días antes del inicio de la batalla rosa. “Llevamos un equipo muy compensado. Vamos a dar mucha guerra y a intentar ganar etapas. A nivel personal,  me sigo viendo ganador de una carrera al año. A estas alturas no se me puede pedir más. ¿Y por qué no puede ser una etapa en este Giro 2012?”, recogían los medios de comunicación, en una declaración de intenciones del ciclista madrileño.

Llegaba con catorce días menos de competición en sus largas piernas que otros años a la carrera por etapas que más le gusta al ciclista madrileño. Y decidió jugársela ayer, en la sexta etapa, atacando con decisión. Buscando la victoria con ahínco. Desenfrenado. Arriesgó al límite y se fue al suelo en el descenso del Passo della Capella. 
Maldita gravilla… Mala suerte. Pero había que intentarlo. Ayer estaba para ganar la etapa. Iba exagerado…”, dice el de San Martín de Valdeiglesias en la mañana del sábado desde el hospital donde siguen haciéndole pruebas. El resultado de la caída es importante: clavícula y cuatro costillas rotas.
Ahora tienen que ver cómo evoluciono. Me van a hacer un TAC para descartar un posible neumotórax y seguramente me enviarán al hotel”, añade el corredor del Movistar Team-
Lastras no sabe cuándo podrá regresar a casa. “Dependerá de la evolución de las fracturas. Tendré que estar por aquí unos días, hasta que pueda viajar”, dice resignado el veterano corredor madrileño.