@deportesavila / La Junta de Castilla y León da un nuevo paso en su apuesta por una política cinegética más ágil y menos burocrática. A partir de mañana 25 de agosto, con el inicio de la caza de la paloma torcaz durante la media veda, los cazadores castellanoleoneses podrán participar en la temporada sin que su registro de capturas condicione las futuras autorizaciones de caza de la tórtola común para la campaña 2027-2028. Una medida de simplificación que el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, presenta como el reflejo de un cambio de rumbo claro en la gestión del sector.

«Dijimos a los cazadores que las cosas iban a cambiar y estamos cumpliendo. Cuando una obligación puede eliminarse o simplificarse sin perjudicar la gestión ni las garantías, la Administración tiene que hacerlo», ha señalado Pino.

Una vinculación que desaparece

Hasta esta temporada, participar en el registro de capturas de paloma torcaz era un requisito indispensable para acceder a futuras autorizaciones de caza de la tórtola común o europea. La Consejería ha decidido suprimir esta vinculación, desvinculando ambas especies en lo que respecta a los trámites administrativos. Las condiciones de la próxima campaña de tórtola se regularán y comunicarán con antelación suficiente al sector.

Aunque ambas especies pueden cazarse durante la media veda, la tórtola común sigue sujeta a un sistema específico de gestión adaptativa y control de capturas diferenciado del aplicable a la paloma torcaz. El próximo 29 de agosto comenzará la caza de la tórtola en los cotos autorizados, con un máximo de seis piezas por cazador y día y un cupo autonómico de 15.309 ejemplares.

Cumplir sin cargar al cazador

La medida da continuidad a la línea ya iniciada el pasado 15 de agosto con la apertura de la media veda, cuando la Junta estableció que las capturas de codorniz y tórtola pudieran comunicarse tanto mediante dispositivo móvil como mediante fichas de seguimiento en papel, considerando ambos sistemas igualmente válidos sin preferencia administrativa por ninguno de ellos.

El consejero fue claro al respecto: «Cumpliremos nuestras obligaciones y defenderemos una gestión rigurosa. Pero cumplir no significa poner más trabas al cazador de las estrictamente necesarias.»

Más cambios en camino

Pino avanzó que la Consejería trabaja ya en otras medidas anunciadas al sector, entre ellas la modificación del precinto digital para que deje de ser obligatorio y la regulación del empleo de visores térmicos nocturnos en modalidades de caza mayor. Ambas actuaciones se encuentran en fase de estudio y tramitación, y se aprobarán previa consulta con cazadores, federaciones, titulares cinegéticos y organizaciones representativas.

«Pedimos paciencia y confianza. La normativa cinegética es compleja y hay decisiones que requieren estudio y consenso, pero la dirección está clara: facilitar la gestión, reducir cargas innecesarias y dar seguridad jurídica al sector», señaló el consejero.

Un modelo para toda España

La Junta aspira a que este nuevo enfoque trascienda las fronteras autonómicas y contribuya al debate nacional sobre el futuro de la caza. «España necesita una política cinegética que confíe en el cazador y reconozca su papel en la gestión del territorio. Castilla y León quiere demostrar que se puede conservar, cumplir las normas y, al mismo tiempo, facilitar la actividad cinegética», concluyó Pino.

Una actividad que no es menor en la comunidad: la caza se desarrolla en más del 88% de la superficie de Castilla y León, a través de aproximadamente 5.500 cotos y diez Reservas Regionales de Caza, constituyendo un motor económico y de empleo fundamental para numerosas comarcas rurales de la región.

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