Ángel G. Alameda / El alpinista abulense Carlos Soria continúa con su proceso de preparación en el valle del Khumbu (Himalaya, Nepal) con el objetivo de ascender al Manaslu, una de las grandes cumbres de más de 8.000 metros. Su expedición se desarrolla en paralelo a los graves disturbios que sacuden Nepal, donde en los últimos días se han producido protestas multitudinarias en Katmandú, con un saldo de al menos 17 muertos, la dimisión del primer ministro y el incendio del parlamento nacional.
La situación en la capital de Nepal es de gran incertidumbre: “La gente está cansada de la corrupción, de la falta de oportunidades, especialmente los jóvenes. A ello se ha sumado la censura temporal de 24 redes sociales por parte del parlamento, lo que desencadenó la protesta popular. Katmandú está sitiada por el pueblo y en llamas. Enviamos toda nuestra fuerza y cariño al pueblo nepalí, al que sentimos muy cercano”, expresan en las redes sociales.
Entrenamientos en el valle del Khumbu
A pesar de este contexto convulso, el equipo ha proseguido con su plan de aclimatación. Tras varias jornadas en Chukung (4.700 m), Soria y sus compañeros han realizado ascensiones de entrenamiento para comprobar su estado físico en altura.
Una de las etapas más significativas fue la subida al Chukung Ri (5.550 m), una prominencia rocosa frente a la cara sur del Lhotse. El grupo necesitó poco más de dos horas para superar los 900 metros de desnivel, logrando un ritmo constante y buenas sensaciones físicas. “Estamos completando una preparación sólida y cada vez nos sentimos más cerca del Manaslu”, subrayó el montañero.
El tiempo, condicionado por el monzón, también ha dado tregua en los últimos días, permitiendo contemplar espectaculares vistas de cumbres icónicas como el Ama Dablam y el propio Lhotse. Desde Chukung, donde el equipo pasará tres noches, completarán su aclimatación alcanzando cotas cercanas a los 6.000 metros antes de dirigirse al campo base del Manaslu.
Entre la belleza de las montañas y la incertidumbre política
La expedición de Carlos Soria avanza así en un escenario de contrastes: la majestuosidad de los paisajes del Himalaya frente a la inestabilidad política y social que sacude Nepal. El veterano alpinista, de 85 años, no solo continúa demostrando su compromiso con el montañismo, sino también su vínculo humano con el pueblo nepalí, al que acompaña en estos momentos difíciles.






