Á.G.A. / Después de tres días en la montaña, Carlos Soria ha dado por concluida la fase de aclimatación previa al intento de cumbre en el Manaslu. A pesar de condiciones adversas, lluvias persistentes y un clima impredecible, la expedición ha logrado avanzar hasta el Campo I, a unos 5.800 metros de altitud, donde han pasado dos noches moviéndose por el entorno más alto y preparándose para lo que viene.

Como parte del proceso para adaptarse a la altura, se remontó el glaciar del Manaslu por un lateral y se superaron fuertes pendientes de nieve hasta alcanzar el Campo I. Fue allí donde, tras varios días sin visibilidad, apareció por primera vez el característico pináculo de la montaña, una señal de esperanza y un estímulo emocional para todo el equipo.

Meteo y próximos pasos

El ascenso desde el campo base comenzó bajo un cielo totalmente cubierto y fuertes lluvias, y aunque la mañana estuvo marcada por nubes densas y escasos claros, la meteorología parece estar cambiando. Las previsiones apuntan a días más favorables en altura, lo que podría permitir que la expedición del alpinista abulense abandone pronto el campo base en dirección al Campo I, posiblemente con la intención de continuar hacia el Campo II.

Una travesía que trasciende lo deportivo

Este nuevo reto de Soria, de 86 años, va más allá de lo meramente montañero. Se trata de una travesía personal y simbólica, en conmemoración del 50 aniversario de la primera expedición española al Manaslu en 1975, de la que él formó parte.

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