Isabel Ferrero / El alpinista abulense Carlos Soria ha vuelto a Nepal con un objetivo muy especial: reencontrarse con el Manaslu, la octava montaña más alta del mundo, cincuenta años después de haber formado parte de la primera expedición española a un ochomil.

Como ya hace 50 años desde aquella primera expedición, lo que quiero es ir a celebrarlo para intentar subir otra vez. Ese es el motivo. En los 14 ochomiles ahora no pienso en absoluto”, explicó el veterano montañero, que a sus 86 años encara esta aventura como un homenaje personal y no como parte de su viejo sueño de completar las catorce grandes cumbres del planeta.

Soria aterrizó el pasado sábado en Katmandú, ciudad que conoció por primera vez hace más de cinco décadas, y desde allí iniciará una fase de aclimatación en el valle del Khumbu, bajo la sombra del Everest. Su plan es llegar el próximo 12 de septiembre al campamento base del Manaslu para emprender el ascenso.

Medio siglo ha pasado desde que llegó por primera vez a la bulliciosa ciudad de Katmandú, camino del Himalaya. “Desde entonces han cambiado muchas cosas, afortunadamente, pero cinco décadas después continúo sintiendo la misma emoción del primer día”, confesó emocionado.

Con esta expedición, Carlos Soria vuelve a demostrar que la pasión por la montaña no entiende de edad y que su vínculo con el Himalaya sigue siendo tan profundo como el de aquella primera vez.

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