Isabel Ferrero / El fútbol volvió a demostrar el último domingo en el Adolfo Suárez que no entiende de merecimientos, sino de contundencia. El Real Ávila cayó derrotado por 1-2 ante el Salamanca UDS en un derbi que los abulenses dominaron durante una hora, pero en el que acabaron pagando muy cara su falta de puntería frente a un rival que supo sobrevivir para terminar regresando a los puestos de playoff.
Pese al dolor de la derrota, el técnico encarnado, Aitor Martínez, quiso blindar a sus jugadores tras el pitido final. A diferencia de la estrepitosa goleada sufrida en Valladolid, el entrenador destacó la entrega absoluta de su plantilla: «El resultado nos deja chafados, pero al vestuario le he transmitido lo contrario que la semana anterior. Actitudinalmente se han vaciado y han llevado a cabo el plan de partido perfectamente», analizó Martínez. El técnico fue tajante sobre lo visto en el césped: «Si el equipo se va 2-0 o 3-0 al descanso no pasa nada. Por golpes hemos merecido los tres puntos, pero nos vamos de vacío«.
Para el preparador del Ávila, la clave positiva es el paso adelante en competitividad: «Jugando como hoy, con esta actitud, el equipo va a despegar seguro. Hoy hemos hecho un partido bastante completo».
Jorge García reconoce la superioridad local: «Nos han perdonado«
En el bando visitante, la euforia por la victoria no nubló el juicio de Jorge García. El entrenador del Salamanca UDS fue honesto al admitir que su equipo estuvo contra las cuerdas durante gran parte del encuentro: “Son tres puntos que nos vienen de lujo tras un mal partido, no lo podemos ocultar. Durante 60 minutos el Real Ávila es superior y nos perdona el 2-0 varias veces», confesó García. Sin embargo, destacó la capacidad de resistencia de los suyos: «Sabíamos que si metíamos un gol les podíamos crear dudas por su situación reciente, y hemos aprovechado ese empuje con corazón y alma«.
Javi Delgado y los cambios decantaron la balanza
La remontada charra tuvo nombre propio: Javi Delgado. El delantero volvió a ser decisivo, ganándose los elogios de su técnico, quien lo calificó como un jugador con una «calidad inmensa«. Además, la entrada de Serrano tras el descanso dio al Salamanca la profundidad que le faltaba en la primera mitad, logrando hundir poco a poco a un Ávila que acabó acusando el desgaste físico y mental.
«Hoy por suerte le hemos podido devolver lo que pasó en el Helmántico en la ida», concluyó Jorge García, recordando cómo el Ávila les ganó entonces tras sobrevivir a un gran dominio salmantino.






