Ángel G. Alameda / El fútbol, en su versión más pura y dramática, dictó sentencia en el Adolfo Suárez. El Real Ávila se llevó el ‘Clásico de Castilla’ tras derrotar a la Gimnástica Segoviana (2-1) en un duelo que tuvo todos los ingredientes de un derbi: tensión, alternativas y un desenlace de infarto. Con esta victoria, los de Aitor Martínez saltan a la cuarta plaza y dependen de sí mismos a falta de dos jornadas, mientras que la ‘Sego’ sale de los puestos de privilegio y entra en un mar de dudas tras una racha negativa de mes y medio.
Un duelo de pizarras y corazón

El partido comenzó con un Real Ávila dominador. Aitor Martínez destacó tras el encuentro la buena lectura de sus jugadores en el primer acto: «Hemos manejado muy bien los giros de juego y generado superioridades en banda». Fruto de esa superioridad llegó el 1-0 obra de Urbina, quien con un potente disparo batió al guardameta rival. El jugador reconoció con una sonrisa que el consejo de su padre fue clave: «Siempre me dice que tengo un cañón en la izquierda y que debo chutar más».
Sin embargo, tras el descanso, la Segoviana dio un paso al frente. El Ávila se replegó en bloque medio buscando transiciones, pero el conjunto azulgrana logró el empate en una acción a balón parado que heló el estadio.
Reacción de carácter y éxtasis final
Lejos de hundirse por el golpe, el equipo encarnado demostró una madurez impropia de su juventud. En los minutos finales, cuando el empate parecía inamovible, apareció Runy para firmar el 2-1 definitivo.
«Para mí ha superado mis expectativas el ambiente de este derbi. Estoy muy orgulloso de los chavales; después de recibir el golpe del empate, han dado un paso al frente para buscar la portería rival», afirmaba un emocionado Aitor Martínez en sala de prensa.
Luces y sombras: Compromiso y bajas
El técnico local quiso poner nombre propio al esfuerzo colectivo: Fer Díaz. El jugador disputó el encuentro con una lesión en el hombro que incluso le impedía sacar de banda. «Su compromiso es de valorar, ha jugado con mucho dolor», señaló el míster. La nota negativa son las bajas para la próxima jornada de Markel y Javi Grillo, que cumplirán ciclo de tarjetas, mientras se espera la recuperación del portero Óscar, cuya ausencia fue cubierta con una «magnífica actuación» de Samu.
La frustración de la Gimnástica Segoviana

En el bando visitante, Jandro Robles no ocultó el dolor por la derrota: «Es un palo muy cruel para nuestra hinchada». El técnico lamentó que, tras el empate, el equipo pecara de ambición excesiva al no saber cerrar el partido. «Lo que nos faltó fue no querer ganar el partido en tres minutos; nos pillaron en una transición por no estar bien posicionados».
Pese a que la Segoviana ha pasado de una primera vuelta espectacular a números de descenso en la segunda, Jandro se mostró convencido de la remontada: «Vamos a conseguirlo. Este club tiene una afición que nos llevará en volandas en las dos jornadas que quedan».






