Ángel G. Alameda / El debut de Aitor Martínez al frente del banquillo del Real Ávila no pudo ser más duro. El conjunto encarnado cayó goleado por 7-2 ante el Real Valladolid Promesas en los Anexos del José Zorrilla, en un partido marcado por la buena primera mitad de los abulenses y un derrumbe total tras el descanso que dejó al técnico visiblemente contrariado.
“En mi vida me había ocurrido algo así, y espero que no se vuelva a repetir”, admitió Martínez tras encajar siete goles en su estreno. El entrenador del Real Ávila recordó que, hasta el tramo final del primer tiempo, su equipo estaba compitiendo de tú a tú: “Antes del descanso somos merecedores de ir por delante, a los puntos somos mejores. Pero iniciamos la segunda parte, recibimos un gol muy evitable y el equipo baja los brazos totalmente, algo que no acabo de entender con lo que nos jugamos”. El técnico se mostró “avergonzado por la imagen de brazos caídos, poco competitiva, incluso de desidia”, y fue claro con la plantilla: “Esto no puede volver a ocurrir”.
Martínez reconoció que los tantos encajados en los minutos clave hicieron mucho daño a sus jugadores. “En la primera parte hemos estado muy bien; en la segunda, en los momentos puntuales no hemos sabido competir. Son errores muy evitables que nos han costado goles y ahí tenemos que incidir, porque en esta categoría se exige un mínimo”, subrayó. Preguntado por la influencia de los cambios, rehuyó excusas: “El inicio de la segunda parte ya no era el mismo ni con los mismos jugadores. No creo que haya sido por los cambios, al revés: buscamos tener más control, volver a las inercias de la primera mitad. Incluso metimos un doble pivote más defensivo para tener estabilidad, pero hemos tenido muchos desajustes impropios de la categoría”.
Uno de los momentos más preocupantes del choque fue la lesión de Carlos Pascual. “Está fastidiado”, confirmó Martínez. “Es una acción en la que incluso muestran tarjeta amarilla y ahora se va a hacer una placa para ver el alcance”. Más allá de nombres propios, el dato que más inquieta es el de 11 goles encajados en los dos últimos partidos. “Se levanta trabajando mucho, incidiendo en esas porterías”, sentenció el técnico. “Tenemos que reducir los goles en contra; en esta categoría, teniendo portería a cero tienes mucho ganado. Lo de hoy no se puede volver a repetir”.
En la otra cara de la moneda, Javi Baraja se mostró satisfecho con la reacción del Real Valladolid Promesas, pero mantuvo un discurso de prudencia. “Hay una clara diferencia entre la primera parte y la segunda”, analizó. “Entramos dubitativos, pero tuvimos la fortuna de empatar en el minuto 47. En la segunda hemos sido un equipo por encima de lo que veníamos haciendo. Es una batalla más; estamos satisfechos por las sensaciones, pero seguiremos apretando para que a los chicos no se les hinche mucho el pecho”.
Baraja subrayó la importancia del 1-1 justo antes del descanso. “Por el momento en el que llega, a ellos les vuelven los fantasmas, y lo sé por experiencia. A nosotros nos marca mucho para lograr el segundo”, explicó. A su juicio, el choque terminó de romperse “en la falta sobre Álvaro, con el 3-2 cuando ellos estaban cerca del 3-3. Después llegó el 4-2 y cada opción era una ocasión clara para nosotros”. El técnico pucelano destacó, por encima del marcador, el salto competitivo de su equipo: “La sensación es de haber encontrado la madurez que no teníamos. Después del golpe hemos crecido y tenido frescura en las piernas. Hasta ahora faltaba encontrarse y tener fortuna; hoy la pelota ha entrado en los momentos en los que lo necesitábamos”.
Entre la autocrítica de un debutante golpeado y la satisfacción contenida del técnico local, el 7-2 deja una lección clara para el Real Ávila: reaccionar de inmediato, corregir errores defensivos y recuperar cuanto antes la identidad competitiva para que el estreno de Martínez quede solo como un mal recuerdo.






