@deportesavila / El viaje a Alcobendas se presumía difícil. Los antecedentes del año pasado con este rival no dejaban buen recuerdo en el Rugby Ávila Club. Pero el ánimo de los abuelenses era reconducir la situación para dar una cara positiva como visitante. Y se logró con un empate a 22.

Comienza el partido con intercambio de posesiones y ataques que culminaron con ensayo de Pedrito transformado por Carras, a lo que se sumaba poco después un golpe de castigo tirado a palos de nuevo por Carras: 0-10. El inicio prometía.
El resto de la primera mitad mantuvo un buen nivel visitante y un cada vez más equilibrado juego de Alcobendas, que recortaba distancias antes del descanso gracias a un golpe de castigo: 3-10.
Pero el comienzo de la segunda parte fue todo lo contrario. Caraja abulense que llevó a que en apenas 15 minutos los locales lograran tres ensayos, dos de ellos transformados, que situaban el marcador en un 22-10 que ponía el resto del partido muy cuesta arriba para los de rosa.
Pero se cambió el chip y se empezó a jugar a lo nuestro. 15 jugadores que tienen que participar, placar, mover el balón, placar, colocarse, placar y recolocarse. A quince minutos para el final, Agus posa el balón y el ensayo es transformado, situando la diferencia a 5 puntos, que permitían recuperar la esperanza. Una galopada (nunca mejor dicho) permitía traspasar la línea a Dani y posar en la zona de marca rival para empatar el partido. La posterior patada, difícil por lo esquinado, se estrelló en el palo, negando así la posibilidad al Rugby Ávila Club de ponerse por delante. También tubo Alcobendas una última oportunidad tirando a palos un golpe de castigo que se fue por milímetros.
En definitiva, buen juego a rachas, sobre todo los últimos 25 minutos. Y emoción, mucha emoción, que ya hacía falta en una competición que hasta ahora para los de rosa había dejado resultados demasiado claros, tanto a favor como en contra, excepción hecha del partido de Industriales.