Ávilared / Bajo el título ‘Seguridad en los deportes de montaña: escalada y barranquismo’, en el curso la palabra más repetida ha sido seguridad. «Este término es el denominador común del éxito en las actividades de montaña, tanto en los materiales como en las técnicas y las maniobras«, según Carlos Ramos Rodríguez, coordinador de Deportes de la Universidad a Distancia, que ha estado al frente de las jornadas junto al director, Manuel García Rodríguez, profesor ayudante de la Facultad de Ciencias de la UNED.

«Las actividades en montaña son muy bonitas pero hay que ser conscientes que hay cosas que si no las tenemos en cuenta nos ponen en peligro a nosotros y al grupo con el que vamos«, de ahí que recomiende «empezar con un guía o técnico que enseñe a utilizar estos elementos de seguridad, sin nociones no debe hacerse, porque si lo haces mal puedes llegar a poner en peligro tu vida«.
Para los ya iniciados, ser consciente del nivel y preparar previamente la ruta es vital: «no puedes hacer una ruta de montaña sin saber el camino o cuánto dura, por ejemplo, en la escalada hay una serie de niveles dependiendo de la dificultad de la pared, no debes meterte en una subida que sabes que tiene más nivel que el tuyo y sobre todo que no lo hayas preparado”, ha explicado Ramos.
Peligros
En la ponencia sobre rescates y responsabilidades en la montaña se habló de los peligros en los deportes de montaña. Los objetivos «no los podemos controlar, son cosas de la propia naturaleza, como puede ser que se ponga a llover, si vas por nieve que haya algún alud… pero aunque sean incontrolables tenemos que tenerlos en cuenta y saber cuándo pueden ocurrir«.
Sin embargo, los subjetivos, que son los “propios de las personas que van a realizar la actividad, como que ésta sea superior al nivel de las personas, que sea demasiado larga para nuestra condición física o que no se disponga del material necesario, aspectos a tener en cuenta antes de realizar cualquier ejercicio de este tipo”.
En las jornadas se realizó una práctica con un descenso de barrancos muy cerca de El Barco de Ávila: «el objetivo fue subir casi al nacimiento de un río y bajar por la vaguada por la que desciende éste sorteando los obstáculos que te vayas encontrando, con el principal peligro de bajar por una zona mojada y puedes resbalar«.
Uno de los principales elementos a los que se enfrentaron fueron los rápeles: «paredes parecidas a las de una escalada pero que se deben hacer en sentido descendente, por lo que el guía coloca una cuerda para que los participantes bajen haciendo una serie de maniobras hasta el final, donde suelen caer en una poza«.
Además, «también hay saltos, piedras altas que tienes que superar y hay que saber cómo realizar esos saltos«, y toboganes, «piedras en las que cae el agua y al estar totalmente pulidas, debes superarlas deslizándote«. Esta actividad la realizaron con un neopreno que poseía refuerzos en todas las zonas que entran en contacto con las rocas, como rodillas o codos, de manera que no notaron ningún tipo de rozadura.
Escalada deportiva
El curso se completó con una práctica de escalada deportiva, una especialidad que consiste, según el coordinador del curso, en “progresar por una pared más o menos vertical a través de una serie de seguros que se colocan en la superficie, con el condicionante de saber qué seguros son los apropiados para progresar y llegar al punto más alto«.
Los alumnos la maniobra básica para iniciarse en escalada, superando “unas paredes fáciles, realizando lo que se conoce como top rock, que cuenta con una cuerda asegurada hasta arriba por la que los participantes van a ascender siempre en una especie de polea, de tal forma que si caían o resbalaban se quedaban colgados”.