@deportesavila / La pasada semana se celebraba en Aranda de Duero la tercera vuelta a la Ribera del Duero de categoría júnior, prueba ganada en su primera edición por el abulense Adrián González, pero en esta ocasión poco pudieron hacer ni los ciclistas de Ávila ni los españoles, en una carrera dominada por el equipo belga Agropg-Apuwels Sauzen que ganaba tres de las cuatro etapas y marcaba el mejor tiempo en la contrarreloj de la primera jornada, aventajando en cuarenta segundos al equipo de la Fundación Contador Polartec.

Las tres primeras posiciones de los componentes belgas serían a la postre el pódium final de la prueba, coronando como vencedor a Jarne Van de Paar. En casi todas las etapas se llegaba al sprint menos en la última en la que el corredor local Mario Aparicio conseguía la victoria dando paso al sprint a escasos 4 segundos.

Ante este escenario poco pudieron hacer nuestros ciclistas abulenses. El primer día, Ismael Galindo y Daniel Barbero cedían tiempo después de haber realizado su trabajo para que su escuadra Salchi-Iberauto lograra un octavo puesto en la clasificación. En jornadas sucesivas acabarían en el seno del pelotón consiguiendo en la general final el puesto 74º para Ismael Galindo, a 3’08”, y el 96º para Daniel Barbero, a 6’06”.

En cuanto al equipo mixto Soy Ciclismo-Etorki acudía a esta prueba con el representante abulense César González que finalizaría en el lugar 120º, a 18’49”, terminando tres de los seis componentes integrantes del equipo, marcados también por el resultado de la contrarreloj de la primera jornada donde ocuparon el lugar 21º.

La III edición de la Vuelta Ciclista Júnior a la Ribera del Duero, organizada por el Ayuntamiento de Aranda de Duero a través de su Concejalía de Deportes, el Club Ciclista Arandino y el Club Deportivo Velo Club Ribera del Duero, ha contado con la participación de las mejores escuadras del ámbito nacional junior y además con la presencia del equipo belga Agropg-Apuwels Sauzen y el portugués Seissa-Ktm-Bike Seven.

La ronda ribereña contó con un gran despliegue de medios que la convierten en una gran prueba por etapas. Si hay que poner alguna pega es el recorrido, no lo suficiente duro para desequilibrar los resultados de la primera etapa contrarreloj. Solamente destacable un puerto de segunda categoría lejos de meta que no marcó muchas diferencias y que al final fue un reflejo de la clasificación general. También hay que penalizar la entrada de la última etapa donde el peligro fue el protagonista al suceder una caída en el acceso a meta por la plaza mayor. Durante el sprint final se fueron al suelo un gran número de corredores, afectando a varios de los nuestros sin consecuencias graves.