@deportesavila / El Club Ábula de Tenis de Mesa ha ofrecido un homenaje a su presidente y fundador, Miguel Ángel Rodríguez Martín, que hace tres años sufrió un ictus y que desde entonces, en una batalla larga y dura, dedica sus esfuerzos diarios a combatir sus secuelas.

Compañeros y amigos de Miguel Ángel se reunieron ayer en una sala cedida por Pronisa para reconocer su contribución al impulso en Ávila de un deporte minoritario como el tenis de mesa. Trabajo que empezó a realizar en el año 1998 cuando se trasladó a vivir a la ciudad amurallada. En su anterior residencia en Miranda de Ebro (Burgos) ya había fundado el Club Dolmen de tenis de mesa.

La gran contribución de este hombre fue transformar en Ávila el ping pong -algo informal que se jugaba en algunas salas de la ciudad- en tenis de mesa, como deporte, como unión, como referente en Castilla y León.

Cuando llegó a la capital abulense Miguel Ángel Rodríguez se encontró con cuatro o cinco locales donde se podía practicar el ping-pong, entre ellos el salón parroquial del ICM. Al ver que a la gente le gustaba este deporte, decidió fundar un club cuya esencia era la amistad, no la competición. Los compañeros de entonces son los que han decidido darle el homenaje.

Entre los logros conseguidos por el homenajeado entre 1998 y 2016 se encuentra la creación de la Escuela Municipal de Tenis, donde decenas de chavales iban a entrenar todas las semanas, incluso alguno de ellos ha destacado en el tenis de mesa a nivel regional, alcanzando becas para estudiar. Otros han sido remunerados por jugar en clubes de Castilla y León en Valladolid y Segovia.

Miguel Ángel Rodríguez contribuyó a la creación de la federación abulense de tenis de mesa. Gracias a ella en el año 2010 se celebraron en el CUM Carlos Sastre la Copa de la Reina de Tenis de Mesa para discapacitados físicos y el Campeonato de España Universitario, contando con cientos de participantes. Un hito importante para un club de amigos donde todos los años uno o dos equipos han competido a nivel regional, ascendiendo en más de una ocasión a División de Honor.

El Ábula TM ha organizado todos los años los torneos de La Santa y Reyes, con equipos llegados de toda España, fomentando la amistad con clubes de Salamanca, Burgos, Valladolid, Segovia, Madrid, Toledo, Zamora, León, etc. Cada edición crecía el número de participantes, con el pabellón de San Antonio albergando más de 200 jugadores en los últimos años.

Javier Rodríguez, hijo del homenajeado ha ensalzado el tenis de mesa, una disciplina que le ha enseñado, aunque no fuera su deporte favorito. Resalta dos valores del mismo: “uno la amistad, pese a la competitividad que puede existir en una partida, en un torneo”, que “era la excusa perfecta para reencontrarse amigos y compañeros para irse a comer todos juntos, daba igual de donde vinieran porque todos compartían mesa y mantel”.

El otro valor “es que cada punto es una partida diferente, quiero decir, tú puedes ir perdiendo 10-0 y la siguiente bola puede hacer que pierdas o que sigas vivo en esa partida, por tanto, tienes que lucharla hasta la final, porque bola a bola se puede llegar a empatar a 10, extender la partida a los 12 puntos (ya que se gana un set sacando un mínimo de dos puntos de ventaja) y puedes terminar ganando la partida 10-12, por tanto, mientras haya una bola por jugar no puedes bajar los brazos”.

Este deporte no importa que seas bajo, alto, bajo, gordo, delgado, tu condición física no hace que destaques más o mejor, integra hombres y mujeres, puedes jugar con cualquiera y pasar un rato agradable, de todos es sabido que Cristiano Ronaldo es un amante del tenis de mesa”, comenta Javier Rodríguez, quien ha agradecido el acto de homenaje en nombre de su padre que “ahora él pierde 10-0, pero estoy convencido por su carácter que va a ganar 10-12 y hoy le habéis ayudado a ese primer punto que es el más difícil de conseguir cuando la partida es complicada y el rival parece más fuerte que tú. Seguro que pronto estará de vuelta ayudando a seguir con este club de amigos”.