@deportesavila / Hola a todos, mi nombre no importa y mi edad tampoco, pero he de deciros que soy un adolescente despertando a la vida y ya empezando a vivir mis primeras desilusiones… Cuando era niño me diagnosticaron tdah, que es eso os preguntaréis… pues que tengo un trastorno de déficit de atención, me cuesta mucho retener las cosas, mis neuronas no mandan mensajes y además soy muy impulsivo, me cuesta mucho esperar… todo tiene que ser ya, pero en fin es lo que hay. 

Mi médico me aconsejó hacer deporte y mis padres me apuntaron a kárate, con 6 añitos ya me creía todo un experto. A los siete me inicié en lo que sería mi ilusión más grande: el fútbol y más concretamente, ser portero de fútbol. Cada día aprendía más y me gustaba más, fui conociendo mucha gente y conseguí ciertas metas personales que me hicieron el niño más feliz del mundo, todo eran alabanzas, que bueno eres…, vas a llegar muy lejos… hasta que un fatídico día caí lesionado, yo me lo tomé con relativa calma, dentro de lo que mi trastorno me podía permitir, y cuando ya estaba en los últimos pasos de mi recuperación, volví a romperme por el mismo lado, el médico me dijo: Qué quieres hacer?, puede que en un futuro no muy lejano tengas muchos problemas reumáticos, pero yo no me lo pensé dos veces, miré a mis padres y rápidamente clavándole la mirada al cirujano le contesté: Quiero operarme ya¡¡¡ tengo que seguir luchando por mis sueños¡¡¡ 
Pasaron los días y después de mucho esfuerzo y sacrificio volví al equipo, pero ya no fue igual, decidí cambiar de aires y emprender un nuevo proyecto donde confiaran en mí, pero todo fue a peor, yo me seguía esforzando y apoyando a mi equipo, pero cada vez me sentía como rechazado y más desanimado, hasta el punto de querer dejar el fútbol, ya no era importante, ya no estaba valorado, aún así decidí seguir adelante y aunque mis sueños de llegar lejos se habían esfumado, apoyar al equipo y acabar mi sueño en lo más alto del fútbol juvenil. Qué buen premio¡¡, pero no fue así, mi entrenador de una manera lo más diplomática posible, me dijo que era muy difícil entrenar conmigo (no soy el único por desgracia y yo sigo con mi trastorno) y que premia más el interés personal (qué bonitos los premios) y colectivo, que la ilusión de un niño (por desgracia así es la vida y qué triste¡¡¡. Allá cada uno con su conciencia).
Pero yo quiero decir que ni él ni nadie, van a acabar con mi sueño de ¡¡ser portero¡¡ y aunque ya no llegue lejos, no me faltará la ilusión para seguir creciendo. Ánimo a todos los que por alguna razón lo estén pasando mal. Siempre habrá un motivo para seguir luchando. Gracias a todos los que me apoyasteis en los momentos malos, en los buenos vale cualquiera.