@deportesavila / La polémica está servida antes de comenzar la temporada oficial. La Federación de Castilla y León de Fútbol (FCYLF) se ha visto obligada a inscribir al Real Burgos en el grupo VIII de Tercera División en cumplimiento de la medida cautelar dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Valladolid. Como consecuencia de ello tendrá que publicarse un nuevo calendario de competición “a la mayor brevedad posible”, según anuncia el órgano federativo.

Para evitar que el daño sea irreparable cuando se dicte sentencia, el club burgalés ha solicitado la cautelar hasta que se resuelva el contencioso que mantiene con la FCYLF por el aplazamiento del partido en el mes de abril frente a la Arandina de la jornada 32 de la pasada temporada. La decisión de dicho aplazamiento fue tomada por el ente federativo porque el equipo de Aranda de Duero tenía a tres jugadores con la selección regional disputando la fase final de la Copa de las Regiones UEFA.

El Real Burgos alegó que de acuerdo con la normativa, el cambio del calendario únicamente cabía por causas de fuerza mayor, requisito que no concurría. Además fue obligado a jugar tres partidos en siete días frente a Bembibre, Arandina y Zamora. Por solo tres puntos el equipo burgalés quedó en puesto de descenso, puntos que podría haber obtenido en caso de jugar en la fecha prevista ante la Arandina -se hizo en mayo con derrota por 0 a 3 del Real Burgos- o si no se le hubiera obligado a disputar tres encuentros en poco tiempo.

Aunque no ha tenido más remedio que incluir al Real Burgos en el calendario de competición de la temporada 2018/2019, la FCYLF afirma que “seguirá defendiendo la legalidad de sus actuaciones”, debido a que el Real Burgos ocupó “el puesto 18º de la clasificación final y, por tanto, descendió a la categoría inferior”.

Como consecuencia de la resolución del juzgado hay que rehacer el calendario para incluir a un total de 21 equipos, circunstancia que provocará que por falta de fechas se tengan que disputar partidos entre semana, dado que la liga tendrá que finalizar el 19 de mayo de 2019, para poder disputar después la fase de ascenso a Segunda B.

Por el número impar de equipos, cada jornada descansará uno de ellos, que sufrirá las consecuencias, cargando su calendario de la temporada y con los inconvenientes que tiene jugar entre semana en una categoría que no es profesional.

La medida afectará a los dos equipos abulenses, Real Ávila y Cebrereña, que a una semana vista del inicio de la competición no conocen quienes serán su rivales y ya no serán el Burgos Promesas y La Virgen del Camino, respectivamente.

El auto judicial recoge la posibilidad de que puedan recurrir equipos que se consideren afectados por la decisión tomada en su día por la FCYL, como es el caso del Becerril, si bien el equipo palentino no tiene intención de hacerlo.

Incógnitas

Como consecuencia del aumento de equipos en el grupo VIII, la FCYL deberá pronunciarse respecto a las plazas de ascenso y descenso. Para que el número vuelva a ser de veinte equipos, puede haber una más de descenso o una menos de ascenso a Segunda B.

También tendrá que manifestarse la FCYLF respecto al puesto que deja vacante el Real Burgos en el grupo A de la Primera División Regional de Aficionados. Puede que se mantenga el calendario actual, descansando el rival de turno de los burgaleses en la jornada correspondiente o que se incluya un equipo más que ocupe la plaza del Real Burgos, conservando el calendario vigente o elaborando uno nuevo. Incógnitas que deberá despejar la FCYL con rapidez por la seriedad de la competición y el bien de los equipos.