El piloto abulense estuvo a punto de abandonar por avería pero consiguió ganar la clase, el grupo y ser octavo en la general

El vehículo de los hermanos Martín / IVÁN PALACÍN
@deportesavila / La XXII edición Rallye Diputación de Ávila dejaba grandes aventuras para los pilotos participantes. Uno de ellos, Juan Ignacio Martín, vivió las dos caras de este deporte al sufrir un problema eléctrico y acabar ganando la clase 2 y el grupo N, siendo octavo en la general y segundo abulense.

Tras realizar el primer tramo de Mijares con el suelo resbaladizo por el agua, comenzaba la pasada por el puerto de Serranillos, y con él los primeros fallos en el Renault Clio Sport. Juan Ignacio Martín, acompañado por su hermano Daniel Martín como copiloto, acudía a la asistencia con el objetivo de no renunciar a la competición. Para conseguirlo, tuvieron que cambiar bobina, bujías y hacer un repaso general al vehículo.
En la reanudación, los hermanos Martín conseguían recortar tiempo a sus rivales pero llegaba el momento más delicado cuando el Renault Clio Sport, a mitad del tramo de Serranillos, se paró. Tras casi tres minutos de intenso trabajo, consiguieron arrancarlo de nuevo para llegar a la asistencia.
Pese a sufrir estos inconvenientes, el equipo abulense tomaba la decisión de continuar en la prueba de casa y mantener el puesto conseguido en la primera jornada. 
Sin duda, una cita para recordar gracias a la buena organización de la Escudería Milenio, por el buen ambiente que la afición creó durante todo el rallye, y por las emociones vividas dentro y fuera del coche.